domingo, marzo 03, 2019

Una de decretos leyes

Hay decretos leyes y decretos leyes. Cuando uno restringe las medicinas que pueden dispensarse con receta de la Seguridad Social lo llamamos cariñosamente el ‘medicamentazo’. Cuando uno sube el salario mínimo interprofesional, sin embargo, lo llamamos felonía o traición a la patria. De los de este viernes merece la pena resaltar el muy indignante Decreto Ley por el que se regula (en aumento) el número de semanas durante las que será obligatoria la baja paternal o la obligación para las empresas de llevar un registro de salarios por ocupación y sexo para luchar contra la brecha que aún existe aunque parezca mentira. Lo sé, Indignante. Electoralista…
Pablo Casado (el pobre) lo ha calificado como eso, como electoralista. Y ha lamentado que el Gobierno en funciones utilice los recursos del Estado para financiar su campaña electoral. El chico, como no tiene estudios (másteres y títulos parece que sí, estudios es lo que no tiene muchos), no ha comprendido que las medidas en cuestión no se toman a beneficio del PSOE, sino a beneficio de la sociedad en general. Tampoco recuerda Pablo Casado (el pobre) que el Gobierno ejerce en plenitud de competencias hasta el mismo día 28 de abril, momento en el que, entonces sí, entrará en funciones hasta que el Congreso de los Diputados invista a un nuevo presidente y este nombre su gabinete. Y sí, cada medida que se toma en beneficio de la sociedad hace comprender a unos cuantos que vale la pena intentar conservar una manera de hacer política… porque se acuerdan de la otra.
Repasemos: ley del divorcio con el voto en contra de Alianza Popular, que no la juzgó conveniente a pesar de que gran parte de los que la intentaron vetar hicieran uso de ella en los primeros meses de su vigencia. Ley del aborto, en sus dos versiones, ambas con el voto en contra del ya Partido Popular, que aún se la quiere cargar. Ley contra la violencia machista con el voto en contra del Partido Popular. Ley de la dependencia con el voto en contra del Partido Popular, que la consideró un derroche innecesario y rebajó su dotación económica durante sus mandatos hasta hacerla inoperativa. Ley del matrimonio entre personas del mismo sexo ¡anatema! Dicho de otro modo, mariconadas… Largo etcétera. ¿Dónde estaríamos ahora si la derecha hubiera gobernado siempre este país? ¿Seguiríamos teniendo que pedir la firma de nuestros maridos para figurar en una cuenta corriente? ¿Necesitando su permiso para ejercer un trabajo remunerado? ¿Para viajar? ¿De verdad le parece que son lo mismo unos que otros?
IMG-20190302-WA0006
‘No es violencia de género, es violencia doméstica’. Lástima que siempre sea hacia ellas.
Pero avancemos. El autobús que insulta (este que fleta de cuando en cuando la organización –ya no de interés público– Hazte Oír), circula ahora por las calles de las principales ciudades españolas con el eslogan ‘StopFeminazis’. Además de la cara de Hitler con los labios pintados se puede leer en él la frase ‘las leyes de género discriminan al hombre’ y una llamada a Casado (el pobre), Rivera y Abascal para que pongan orden en este sindiós. Como aprendí tanto de ellos cuando me explicaron que yo, al ser varón, tengo pilila, mientras que mis hermanitas, que no tienen esa ventura, lo que tienen es chocho, me he parado a estudiar su nuevo mensaje. Concluyo que, en efecto, pelear por la igualdad es ahora más necesario que nunca. Tomo nota para no faltar a la manifestación del ocho de marzo.
Me pregunto qué le pasará a estos hombretones por la cabeza. No lo digo porque piensen como piensen, que ya me parece magnífico, sino porque salgan a gritarlo a voz en cuello y tuneen autobuses para hacerlos circular, diría que a modo de circo ambulante si no fuera porque maldita la gracia que tienen. No al aborto, no al divorcio, no a la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, no a las medidas para paliar la dependencia, no a las elementales verdad, justicia y reparación de las atrocidades del franquismo, no al matrimonio igualitario entre personas del mismo sexo; Abascal, Casado, Rivera, ¡salvadnos!… ¡Bufff!
Es un No, en definitiva, a nuestra manera de estar en el mundo, al orden social que se ha establecido, no por nuestra Constitución cuarentona, sino por el sentido común de una sociedad que convive dignamente bajo el paraguas de una democracia avanzada. ¿Se acuerdan de que el único senador de Vox ha paralizado en el Cámara Alta una declaración contra la ‘LGTBIfobia’ en el deporte que contaba con el beneplácito de todos los demás grupos políticos? Se aprobó después en el Congreso que aún está libre de diputados de esta formación. Pocos días antes el tal Rivera (este que iba a ser presidente, pero que ya no) había dicho que el cordón sanitario hay que ponerlo alrededor de Sánchez.
Pues así están las cosas. El viernes por la mañana una batería de decretos leyes que aprobó el Gobierno nos hicieron pensar a los españoles de bien en una España más justa. El viernes al mediodía los representantes políticos de los otros españoles de bien (los españoles de bien de los balcones creo que se llaman) ya habían vomitado toda su ira contra ellos.
Ahora los tendrá que ratificar la Diputación Permanente del Congreso (que este sí que va a estar en funciones a partir de la convocatoria electoral). ¿Saben por qué es? Es porque la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados está precisamente para eso: para tratar de los asuntos que son tan urgentes que no pueden esperar a la constitución de la nueva Cámara.
Como estos.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

domingo, febrero 24, 2019

Un pederasta bajo la sotana

Desde que mi inteligencia desdeñó todo tipo de creencia en seres sobrenaturales y extracorpóreos dotados de atributos universales (bondad universal, maldad universal, omnisciencia…), me he preguntado alguna vez sobre la diferencia entre un clérigo y una persona que no lo es, entre una monja y una profesora de instituto, entre un obispo y un administrador de fincas.
No puedo hacer esta comparación entre miembros de culturas religiosas diferentes de la católica pues, siendo yo nacido en España en los años 60, me ha tocado participar de esta y de ninguna otra más, ello porque, como es sabido, la religión única y verdadera es aquella que impera en el lugar en dónde naces y todas las demás no.
Uno, por su formación y por la tendencia ideológica en que profesa y en que milita, tiende a pensar que aquella diferencia es ninguna, pues hombres y mujeres todos participamos de la misma condición de ser humano y la absoluta igualdad entre ellos es irrenunciable. Dejamos aquí al margen los condicionantes morfológicos que el género impone primero y los económicos que clase social propicia después, a pesar de que esa conciencia de clase esté desaparecida para mayor gloria de las más altas que tanto celebran que todos hayamos creído pertenecer a estas.
Deberíamos concluir, pues, que la diferencia entre una monja y un profesor de instituto es realmente ninguna, excepción hecha de las obligaciones que impone la consagración de las primeras a la vida conventual (tan distintas de las que impone la docencia pura y dura), consecuencia de la militancia en una organización de formato medieval que discrimina a las mujeres sin ningún pudor, las aísla del mundo dejándolas en una posición tan duramente cercana al tratamiento sectario y les impide el acceso a la práctica totalidad del oficio religioso.
Mas ya ha advertido el Papa (ayer) que ‘todo feminismo termina siendo un machismo con falda’, así que abandonaré la línea expositiva de la discriminación por razón de género, por no verme yo obligado a depilarme las piernas mañana para salir de casa, al pasar esta oración al participio activo.
IMG-20190223-WA0008
Los varones que se consagran al Dios de la cristiandad tienen, sin embargo (como en la vida), diferente trato. Ellos no solo se diferencian de ellas en que pueden impartir los sacramentos, ascender en el escalafón, disfrutar de riqueza y boato y vestirse de rojo con capelo y puntillas. Ellos pueden, además, incurrir abiertamente en según qué delitos arriesgándose, a lo más, a un traslado de parroquia. Pueden encubrir los delitos de sus iguales y, cuando se trata de abusos, violaciones a menores, incluso les da algún punto. Hay que ver lo práctico que resulta a estos sujetos lo del secreto de confesión.
Siempre me ha chocado que la disciplina de la Santa Madre Iglesia fuera tanto más inflexible con los curas comunistas que con los curas pederastas, y que la protección que ofrece a su membresía no operase en ese primer supuesto, siendo lícita su persecución en cualquier circunstancia.
Y esta licencia para delinquir diferencia a los clérigos no solo de sus iguales féminas (aunque aquí el término ‘iguales’ mueva a risa), sino del resto de la humanidad.
Así, si se descubre a un docente (por continuar con el ejemplo) abusando de sus alumnos, se le viene, como de suyo, el mundo encima y todo el peso de la Ley cae sobre su persona que se verá obligada a cumplir condena, abandonar su profesión y cargar con el estigma para el resto de sus días.
Sin embargo, el tratamiento de idénticas conductas (en este caso perpetradas de modo universal y continuado) por parte de la clerecía está dando lugar en estos días a una sesuda reunión vaticana, presidida por Su Santidad, en la que casi doscientos hombres de Dios y una mujer, provenientes de todas las partes del mundo, estudian medidas para combatirlas (o no), repudiarlas (o no), denunciarlas a las autoridades estatales (o no).
En este bendito foro (la cosa no es que dé risa, es que sería para descojonarse si no fuera porque se trata de lo que se trata) el cardenal O’Malley (lo sé, lo sé, sí, el de Boston) ha propuesto nada más y nada menos que ‘tolerancia cero a la pederastia’ en todas las diócesis del mundo. Y lo grande, lo más grande, es que el asunto se está discutiendo esta mañana de sábado, mientras escribo atónito estas letras, porque la curia no parece estar del todo de acuerdo con tan radical medida. Queda así de manifiesto que príncipes de la Iglesia opinan que la tolerancia a la pederastia debe ser distinta de cero, esto es, debe tener valor. La pederastia, en suma, se debe tolerar en alguna media, opinan estas personas de moral execrable.
Desolado, concluyo que no, que no todos los hombres somos iguales, ni siquiera ante la Ley. Que los hombres (subrayo hombres) de la Iglesia tienen derecho, siempre según la propia Iglesia, a no ser tratados como los seglares ante la comisión de delitos tan deleznables como este sobre el que tratamos. Que por abusar de menores o violar a niños o a niñas no se juzga igualmente a unos que a otros.
Desolado, digo, en nombre de las decenas de miles de víctimas, porque este es un derecho que yo no quiero para nada.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

domingo, febrero 17, 2019

Y el Goya 'ninistra revelación' es para...

Se dirime en el Supremo el que dicen algunos es el juicio más importante de la democracia, supongo que después del que acabó entre rejas con el teniente coronel Tejero y otros pocos golpistas de los de verdad (que haberlos, los ha habido).
Se tumban en el Congreso de los Diputados los presupuestos que pasan por ‘haber podido ser’ los más sociales de la democracia. En realidad, a ninguno de los oradores que intervinieron en el hemiciclo (salvo a la ministra Montero) le importaban un huevo. Cada cual estaba pensando en la suya: los separatistas catalanes pensando en dar bien en la foto de la presión al Gobierno delante del juicio que se libra; los que intentan acaparar el título de ‘constitucionalistas’ (PP y Ciudadanos, para entendernos), frotándose las manos con la sospecha de que el presidente, ahora sí, no tendría más remedio que disolver el Parlamento.
Finalmente Pedro Sánchez convoca elecciones generales ganándose con ello el título de presidente más breve de la democracia. Y se destapa la caja de los truenos.
Esta ha sido la semana de los records. No lo digo porque Pablo Casado (el pobre) haya batido ninguno (el suyo de impertinencias al presidente del Gobierno ya no es fácil de batir), sino porque presidencias, juicios, presupuestos y mandatos han remontado alguno, ya por importancia, contenido o brevedad.
IMG-20190217-WA0000
Personas humanas viendo las noticias
Las personas humanas miramos los noticieros entre atónitas y desconfiadas, como queriéndonos proteger por algún escudo virtual del siguiente bofetón que, a pesar de todo, siempre nos termina pillando desprevenidos. Solo la imagen a caballo del jefe de Vox avanzando mirada en ristre con los suyos hacia la lontananza sirve de solaz a la tensión informativa. Recuerdan a aquellos versos de Manuel Machado que nos aprendimos en primaria… ‘Por la terrible estepa castellana,/al destierro, con doce de los suyos/-polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga’. Solo que este al destierro, lo que se dice al destierro, no es que vaya. Viene, que no es lo mismo. Viene a la reconquista. Bella imagen.
Demasiadas cosas se han quedado en el tintero de este Gobierno cortísimo que se inauguró con el triunfo de la que fuera, también, la primera moción de censura que triunfa en la democracia. Demasiadas cosas que eran buenas para muchos, para la mayoría. Y es que en esta democracia que ya no es tan joven aunque que estemos tan de estreno en estos días, hemos aprendido (esto ya no es nuevo) que la derecha no permite que la izquierda gobierne. No lo permite. La avidez del poder los coloca en modo rabieta iracunda cuando se lo quitan. La necesidad imperiosa de mandar asoma en cada movimiento, en cada comparecencia, en cada declaración. Jamás se permiten comparecer junto al Gobierno en asuntos de estado. Jamás una leve muestra de lealtad institucional que pueda mover a duda. Sea como fuere, llegue como llegue, para el PP los gobiernos del PSOE son siempre ilegítimos. Saben que el poder es suyo y cuando se lo arrebatan braman, se revuelven, difaman, calientan la calle, vituperan. En el cole hubiéramos dicho, simplemente, que tiene mal perder (un perder realmente muy malo). En las cosas de mayores la cosa tiene más enjundia.
Albert Rivera (este chiquete que ya no va a ser presidente, pero que a punto estuvo) clama contra el ‘gobierno Frankenstein’ porque el de Andalucía le parece (y a mí también) de lo más natural (que se sumen los de derechas con los muy de derechas no extraña a nadie). Y advierte de los peligros de su reedición, invitándonos a propiciar otro tripartito ‘trifálico’ –ministra de justicia ‘dixit’: ‘había mucha testosterona en esa foto’– de las fuerzas de orden.
Así que banderas, himnos, mensajes de estos que emanan del colon y se dispersan por todos los poros de la piel, llenarán estos próximos meses redes y telediarios conminando a la vuelta a los años 60, que tanto añoran estos que las agitan, los cantan y los proclaman. ¿Acojona?
Entre tanto una bocanada de inteligencia entre tanta mediocridad. La frase de la semana se pronuncia por María Jesús Montero en el debate parlamentario que enterró los presupuestos más sociales ensayados nunca en España; la frase que se ha hecho viral porque resume en diez palabras todo el gris pastoso de los años de gobiernos de la derecha en nuestro país:
‘¿Saben dónde está el milagro económico del PP? ¡En la cárcel!’.
Así que el Goya ‘ministra revelación 2019’ es para…
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

domingo, febrero 10, 2019

#yonovoy



—¿Una bomba de neutrones ha terminado con la población de la provincia de Guadalajara y parte de la de Teruel?
—No.
—¿Una hambruna recorre el paralelo 40 y está diezmando desde Valencia hasta Badajoz el suelo patrio? ¿Acaso una peste bubónica?
—No.
—¿Hemos mandado a nuestros soldados a otra guerra ilegal?
—¡Que no!
—Ya está: Sánchez ha decretado unilateralmente la escisión de Cataluña.
—No…
—Entonces es que han amnistiado a los curas pederastas.
—No, no. No es eso.
—¿Han legalizado ETA y han hecho a un etarra convicto ministro del Interior en lugar de Marlaska?
—¡Que no joder, que no te enteras de nada!
—¿Y por qué coño nos echamos a la calle?
—Han admitido un ‘relator’ en las conversaciones que ya no van a producirse entre Sánchez y Torra. ¡Valiente felonía! ¡Inmunda traición!
—Ah… ¿Sí?
20190210_002017.jpg
—Como lo oyes.
—¿Traición?
—¡Alta traición!
—¿Seguro?
—¡Sí!
—¿Muy alta?
—La más alta. Altísima.
—¿Y por esto vienen también los de Vox?
—También.
—¿Falange Española de las Jons?
—También.
—¿Hogar Social? ¿España 2000? ¿Estos también son de los nuestros?
—¡También!
—Pero ¿no son neonazis?
—¿Y qué?
—Pues que no sé si me molan…
—Mira, es un traidor (de los de la más alta traición), un felón (de los del medioevo), un presidente ilegítimo (de los que detentan el poder adquirido por vías no legales), un mentiroso (como Pinocho), un ridículo (como un cuñado que tengo yo), un irresponsable (cómo Trump), un incapaz (como Rajoy), un desleal (como el PP), una catástrofe (como el Katrina), un ególatra (como Aznar), un chovinista del poder (como Aznar también), un rehén (como Ortega Lara), un escarnio para España (como el himno de Marta Sánchez), un incompetente (como los cantantes que nos empeñamos en mandar a Eurovisión), un mediocre (como el propio Casado) y un okupa (como… este, como… no sé, no se me ocurre*), no te digo más.
—Y eso ¿quién lo dice?
—Pablo Casado
—¿Ese que llegó a mandar en el PP siendo el menos votado de sus primarias?
—¡Qué tendrá que ver una cosa con otra!
—No, no, yo… por aclararme.
—Pues sí, ese.
—¿Y todo esto por lo del ‘relator’?
—¡Hasta Felipe González y Guerra y Page y Rodríguez Ibarra!
—¡Qué barbaridad!
—Ya te digo…
—Oye y esto… ¿no te parece más una excusa, tirando a pobre, para sacar a la gente a la calle al estilo Venezuela, tapar las vergüenzas de la corrupción, calentar el ambiente a las puertas del juicio de los independentistas e impedir a toda costa que el Gobierno pueda gobernar? ¿No es esta la verdadera traición? ¿La deslealtad?
—Pues no. ¡Claro que no!
—Pues #yonovoy.

(*) Entre paréntesis, de mi propia cosecha. Los insultos en texto corrido, de Pablo Casado.
El dibujo es de mi hermana Maripepa

domingo, febrero 03, 2019

Entre la derecha y el esperpento

Venezuela lleva siendo un arma arrojadiza en el debate interno de nuestro país desde que se supo que Podemos había alumbrado con su sabiduría al Gobierno Bolivariano. Parece que encontrar algo de nivel en la discusión política es una tarea imposible.
Estos que claman contra los independentistas catalanes, exigiendo para ellos las condenas más duras del ordenamiento jurídico, clamando por impedir a toda costa una hipotética anulación de las posibles penas por parte del Ejecutivo (dando ya por hecho que habrá penas, que habrá arrepentimiento, que habrá petición de indulto y que habrá indulto) y exigen la aplicación del artículo 155 de la Constitución sobre todo el territorio y por tiempo indefinido, estos mismos decía, justifican sin embargo la asunción del poder en Venezuela por parte del jefe del Legislativo a través de una maniobra al menos discutible desde el punto de vista de su norma básica y arremeten contra el Gobierno de España por no lanzar invectivas grandilocuentes contra el orden subvertido allá, a la vez que reconoce de ‘inmediatily’ (como diría Maduro) la legitimidad del gobierno autoproclamado.
Claro, claro, no es lo mismo, ¡dónde va a parar!
Una cosa es que la mitad de los catalanes esté peleando por la independencia de su territorio y otra bien distinta que se deje de apoyar una maniobra de asunción del poder en Venezuela auspiciada por Donald Trump y abrazada por Jair Bolsonaro.
Elegir entre la legitimidad de un tipo como Maduro, que está llevando al abismo a Venezuela, y el modelo que pretenden implantar sujetos como Bolsonaro y Trump a través de Guaidó, no es una tarea fácil, pero el cinismo de la derecha española llega a cotas difíciles de medir.
El Gobierno de Sánchez, liderando la posición europea sobre el particular, asumiendo el lugar que ocupa la diplomacia de nuestro país en la interlocución con América Latina, ha ofrecido a Maduro la posibilidad de convocar elecciones ‘libres’ en un plazo de ocho días, antes de dar por bueno el alzamiento incruento de Guaidó. Los más relevantes mandatarios europeos han secundado la propuesta apenas horas después y están decididos a seguirla.
Pues bien, el bueno de Casado  repite una y otra vez que ha hecho el ridículo. Y miente sin pudor afirmando que se ha quedado solo. Porque a Casado, en realidad, lo único que le importa de Venezuela es poderla usar contra Podemos y, ya de paso, contra Pedro Sánchez, al que no perdonará jamás que no aplicara en aquellos lares otro 155 con el que satisfacer sus más bajos apetitos totalitarios.
Casado, Rivera, saben que no se puede aplicar ningún 155 en Venezuela, y saben (a pesar de que no les alcance para mucho más la inteligencia) que la diplomacia es un arte complicado que exige de equilibrios y acuerdos que no siempre son populares, porque mantener las relaciones internacionales importa a las balanzas comerciales, al equilibrio en las diversas regiones del mundo, a la concordia de los pueblos. Pero les importa un huevo. Supongo que sería ocioso hablarles de la compleja geometría variable que impera en el ecosistema mundial de poderes en el que andamos inmersos.
IMG-20190202-WA0009
En un momento tan crítico electoralmente hablando, la pobreza mental de nuestros legítimos representantes de la derecha no alcanza para mantener un discurso de Estado. Ni siquiera llega para plantear una posición mínimamente coherente con su discurso interno. Tampoco para comprender que alinearse con Trump y Bolsonaro no debe serles demasiado rentable en clave de urnas, en el bien entendido de que todos sus votantes no deben ser gilipollas y comprenden la diferencia entre la derecha y el esperpento.
Es difícil discernir entre si estos prebostes de nuestra derecha son solo tan desleales o, además, son tan tontos. Tampoco sé si, además, como Maduro, Trump o Bolsonaro, serán tan peligrosos.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

domingo, enero 27, 2019

Sin noticias de Darwin



07:00.- Conecto la radio en el móvil para que colabore conmigo en la trabajosa tarea de despertarme.

07:08.- Ninguno de los 100.000 empleados de El Corte Inglés corre con piedras detrás de las furgonetas de reparto de Amazon en justa lucha por la preservación de su medio de vida. La ciudad está tranquila.

07:45.- Encargo desde mi smartphone un servicio VTC.

07:47.- Mi smartphone  me indica que un tal Alexandru, en un Toyota Avalon, estará en la puerta de mi casa para un trayecto que durará aproximadamente 18 minutos y cuyo importe, 6,25 €, me será cargado en cuenta al llegar a mi destino.

07:56.- El tal Alexandru me espera aparcado ante el portal de mi casa.

07:57.- Tras presentarse en perfecto castellano, Alexandru me pregunta si el coche está bien de temperatura. Le digo que sí.

07:58.- Me pregunta que si quiero música y que si me apetece un poco de agua. No a ambas.

08:17.- Llegamos al destino sin cruzar más palabra. Alexandru me da los buenos días y me desea una feliz mañana.

08:19.- Valoro con cinco estrellas el servicio y anoto 75 céntimos de propina al precio convenido para llegar a los 7,00 €.

08:22.- Recibo comunicación en el móvil de que los 7,00 € se han cargado en mi cuenta.

14:30.- Salgo a comer.

14:35.- Compruebo por las alertas de mi móvil inteligente que en las calles de la ciudad no hay quiosqueros pateando los móviles inteligentes de los usuarios que ven las noticias del día en sus pantallas porque han dejado de comprar los periódicos. La ciudad está tranquila.

18:04.- Después de fichar con la huella dactilar a la salida de la oficina, me aventuro a tomar un taxi en la vía pública.

18:05.- Como siempre, en esta zona de las afueras, no hay taxis.

18:09.- No hay taxis.

18:15.- ¡Taxi!

18:16.- Mi aspecto de maduro interesante, bien parecido, trajeado y con corbata, funciona y me para el primero que aparece (alguna noche, con peor aspecto, he tenido problemas para que me pararan).

18:17.- Me siento en la parte trasera. Radian a volumen ensordecedor el partido crucial de la  segunda división entre la Ponferradina y el Hércules.

18:18.- El taxista me pregunta solícito la dirección de destino y esboza una mueca de fastidio al escucharla. Le pregunto si le ha molestado y me contesta que no, pero que no se yo bien cómo están esas calles a estas horas. Me ofrece varias alternativas de ruta, pero lo dejo a su elección.

18:19.- Le pido al taxista con toda amabilidad que baje la radio. Accede.

18:20.- Le pido al taxista con toda amabilidad que baje la calefacción. Accede.

18:21.- Reprimo mi impulso de pedir al taxista con toda amabilidad que se cambie de camisa, aunque sé que ella (la camisa) me lo hubiera agradecido.

18:23.- Suena la llamada impertinente del teléfono del taxi. Me sobresalto. Es Movistar España. Mi taxista, me obsequia con la gentileza de compartir conmigo la conversación a través del manos libres. Está enfadado, muy enfadado, porque algún problema con el ADSL que acaba de estrenar no permite a su padre hacer llamadas a fijos, aunque sí recibirlas, y aquello -como de suyo- le parece un atropello.

18:25.- La amable operadora de Movistar, desde el otro lado, se compromete a resolver la incidencia en un plazo que considero más que aceptable, aunque no así el taxista que continúa sintiéndose atropellado durante un espacio de tiempo que no alcanzo a determinar. Se endurecen sensiblemente sus formas al volante.

18:30.- Finaliza la llamada de Movistar España. Frenazo en un semáforo rojo.

18:31.- El taxista comparte conmigo la etiología del incidente tecnológico con un lujo de detalle que advierto prolijo.

18:37.- Llegada a destino. El taxista continúa con su soliloquio sobre los abusos de las operadoras sin subir la bandera. El taxímetro corre. Se lo hago saber con la timidez que me caracteriza previendo que la cosa me va a costar un huevo.

18:39.- Estremecido por el trágico percance del taxista, le pago los 25,20 € de la carrera redondeando hasta 26. Me da las gracias, carraspea y desaparece entre la espesura del tráfico. (*)

18:40.- Miro las alertas en el móvil.

18:41.- Ningún ex empleado de Kodak apedrea la sede de Apple en protesta por haber arruinado el negocio de la fotografía. Ningún hotel ha cerrado sus puertas harto de que Airbnb les levante la clientela a precios con los que les resulta imposible competir. La ciudad está tranquila.

18:43.- Abro el portal de mi escalera con la tranquilidad de que la ciudad sigue en calma.

20190127_004447
18:47.- Reflexiono sobre la evolución de las especies. Me viene a la cabeza que los dinosaurios se extinguieron por el efecto devastador de un meteorito sobre el globo terráqueo.

18:50.- Me viene a la cabeza la frase de Darwin sobre la evolución de las especies: no son las más fuertes ni las más inteligentes las que sobreviven. Sobrevive la especie que se sabe adaptar a los cambios.

18:51.- Me abro un botellín.

(*) Las experiencias de movilidad urbana narradas en este texto están basadas en hechos reales.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

domingo, enero 20, 2019

Queda inaugurado... este partido

A caballo entre San Francisco de Asís y el Conde de Montecristo, Francisco Moreno Castro, ex juez para más señas, ratifica el discurso político de su formación en el estreno como partido con voz en las instituciones.
Su intervención durante la sesión de investidura del ya presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, era mucho más que una aparición cualquiera en la tribuna de oradores de un parlamento autonómico. Era el pistoletazo de salida de un partido que aparece ex novo en el panorama institucional de una democracia consolidada. Y lo utilizó para decir, ni más ni menos, que han venido a quedarse para reconquistar la España de principios y valores que no debimos transformar jamás.
El señor Moreno Castro advierte de sus intenciones de barbarizar al mismo tomar la palabra y vacuna a quienes le escuchan advirtiendo que no es que sea un fascista irredento, que lo que es, muy al contrario, es un ‘español y andaluz sin complejos’, y que viene para representar a todos ‘los andaluces y españoles sin complejos’, esto es, a aquellos que no están abducidos por el ‘claro y evidente ejercicio de manipulación intelectual’ que ha ejercido sobre la población acomplejada ‘una extrema izquierda a la que han rendido sus banderas los demás partidos’.
img-20190120-wa0009
¿Otra vez? ¡…Otra vez!
Qué protegemos: Valores y principios. O sea, ‘el flamenco, nuestras costumbres, tradiciones religiosas y el modo de vida rural, como la tauromaquia y la caza’. Un modelo de familia ‘preferente’, una educación residenciada en el Estado Español, como la sanidad. ‘El derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural’… Vamos, lo más sagrado. (Pensemos en ese Ministerio de Asuntos Taurinos y Culturas Populares, armada con dos Secretarías de Estado, Flamenco y Jota, y Pureza de Raza, encargado así mismo de las deportaciones. Y en el Ministerio de Familia Como Dios Manda, ocupado de la vigilancia del sexo de los contrayentes en el matrimonio, de la rectitud en la educación de los vástagos, del cuidado de la agonía de los moribundos hasta que el Señor se los lleva).
Contra qué luchamos: por este orden, contra la presión fiscal y el gasto público, contra los ‘okupas’ (¿?), contra las ‘imposiciones ideológicas en materia de género’ y la justicia ‘contaminada por la perspectiva ideológica de género’, contra los 52.000 inmigrantes ilegales a los que hay que expulsar del país. (Léase, contra toda libertad individual o colectiva salvo la económica, contra la igualdad de los seres humanos en su más amplio sentido, contra la redistribución de la riqueza a través de los impuestos, contra el estado de las autonomías o el del bienestar. Se amplía aquí el acervo de las competencias del Ministerio de Asuntos Taurinos y Culturas Populares con otra Secretaría de Estado, la de Devolución de Transferidas Innobles, y las del Ministerio de Familia Como Dios Manda, ocupado también de la gestión administrativa del Tribunal Especial contra el Holocausto Feminazi).
Como el Conde de Montecristo, Francisco Moreno escapó de su ‘particular presidio de If’ con el espíritu henchido, no ávido de venganza sino de la justicia universal de la que se sabe valedor plenipotenciario, lleno de verdad, de la verdad machadiana que ha buscado y encontrado, según él mismo proclama.
Como Francisco de Asís, a quien debe su nombre, Francisco Moreno viene a ‘poner luz dónde solo hay tiniebla, alegría dónde solo tristeza, fe dónde hay duda, amor dónde hay odio’. Se sabe ‘diferente’ en este apostolado al que ha sido llamado por el destino y, por ello, nos ruega respeto en su cruzada, comprensión en su sufrimiento, solidaridad en esta reconquista, que nace en el sur, de los verdaderos valores que nos representan. (Aquí, el Ministerio de asuntos Franciscanos).
Esto ya no son salidas de tono sacadas de enfebrecidos mítines políticos, ni declaraciones improvisadas recogidas en la calle a golpe de canutazo. Este es el discurso oficial, la inauguración de Vox en sede parlamentaria. Es el ideario sólidamente refrendado en las urnas primero por casi cuatrocientos mil votantes y en la Cámara autonómica después por Partido Popular y Ciudadanos, del partido que tiene la llave de la gobernabilidad en Andalucía y pretende extender su posición en el resto de las instituciones democráticas del país.
¿Es un Gobierno ilegítimo? Definitivamente no.
¿Tienen derecho quienes lo conforman o lo apoyan a defender sus postulados ideológicos desde la atalaya del poder que ahora ocupan? Indiscutiblemente sí.
¿Son propuestas viables? Claramente lo son: leyes cambian leyes. Sí.
¿Hacia dónde conducen? Indefectiblemente a la Baja Edad Media.
(Están entre comillas frases y expresiones literales del discurso de Francisco Moreno Castro en la sesión de investidura de Juan Manuel Moreno Bonilla como presidente de la Junta de Andalucía.)
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

domingo, enero 13, 2019

'Personal media'

Estamos preocupados por la desertización del planeta cuando nuestro drama parece ser la desertización de los cerebros que lo habitan.
El poderoso efecto que los mass media tuvieron entre los setenta y los noventa (aquel mítico cuarto poder) deja paso a al fenómeno ‘personal media’ que se consume a través de las redes sociales y WhatsApp y que se conforma en un conjunto de mensajes prefabricados para usted, sin origen aparente, sin línea editorial identificable, sin estructura organizada, que se instalan gratuitamente en su smartphone y golpean su entendimiento 24×7, sin que a nadie le importe un pimiento la veracidad de lo que cuentan (porque puede más lo emocional de lo que se quiere creer cierto que lo racional de la verdad misma, tan cotidiana de habitual).
En este orden de cosas, Mediaset (en España Telecinco, Cuatro, Factoría de Ficción, Boing, Divinity, Energy y Be Mad TV, propiedad de Silvio Berlusconi por más señas) acaba de tomar una decisión que ha dejado sin palabras (en alguna parte sin empleo) a la profesión periodística del país y sin noticias a su audiencia: la abolición de los espacios informativos en su segunda cadena (Cuatro), que no cubrían al parecer la cuota de pantalla ambicionada por la compañía.
De aquellos fines de los medios de comunicación que se estudiaban en la Universidad, a saber la información, la formación y el entretenimiento, Mediaset ha decidido ir comiéndose lo que no le da dinero, la información, y transmutar la formación (que fue siempre una quimera) en deformación y el entretenimiento en oprobio. Son fórmulas probadas para hacer caja, entendida como el monto de las facturas por publicidad (ingresos netos totales de 696,4 millones entre enero y septiembre de 2018).
20190112_235725
Paolo Vasile, consejero delegado de la factoría en España, dijo en la Junta General de Accionistas de este pasado 2018 que la televisión privada en abierto cuenta con “la capacidad única e irrepetible para contactar con todo el mundo en el mismo momento, con el mismo mensaje, con el mismo contenido, con la misma emoción” (una capacidad que la Iglesia Católica viene demostrando cierta desde que la Santa Misa se convirtiera en rutina universal). Y con ese panorama, sabiéndose dueño de la voluntad colectiva de su audiencia durante al menos cuatro horas al día, apuesta decididamente por el adocenamiento de sus consumidores y les evita el tedioso momento de encontrarse con la realidad vista desde la profesionalidad de quienes tienen por oficio contarla, sometida a las aburridas normas de la ética periodística.
El ‘mensaje’ al que se refiere el consejero delegado está desperdigado entre Gran Hermano VIP, Sálvame de lux y First dates. Y no me mola nada. Esa ‘emoción’ de la que habla debe ser la que ha llevado al poder a Trump o a Bolsonaro, la que ha encumbrado a Vox vía WhatsApp, sin necesidad de hacer uso de los noticieros de la tele.
Sustituir Noticias Cuatro por ‘Todo es mentira’, Mejide en ristre, va un punto más allá de ser una burla a la inteligencia de los telespectadores. Es la confirmación de que esos mensajes que se lanzan a la audiencia, para ser rentables, deben estar seleccionados, amasados y servidos con criterios de share, garantizando máxima cuota de pantalla y sirviendo (ya que estamos) al consumo ideológico más depravado. Y los otros contenidos, contrastados, elaborados, medidos, trasladados por comunicadores de profesión, no importan.

Vaslile Oficializa el desinterés por el derecho constitucional de los españoles a recibir información veraz al hacer desaparecer los espacios informativos de su segunda cadena y abre una veda hasta ahora respetada por el mundo de la televisión generalista. Ahora veremos cuantos siguen el camino: esto no ha hecho más que empezar.

En la sociedad distópica a la que estamos abocados la información veraz y rigurosa será un objeto de lujo carísimo al alcance de muy pocos o simplemente no será.

No se canse mucho en buscar. Lo que usted quiere leer está en su móvil. Hemos llegado a la Era del Meme. Pero vigile: eso que le cuentan sus fuentes fidedignas bien podría ser mentira.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

domingo, enero 06, 2019

No sin la foto


No será a hurtadillas. No lo será. Y tienen razón ellos.

400.000 andaluces en pleno uso de sus derechos políticos les han concedido 12 diputados en el Parlamento autonómico.
Piensan hacerlos valer ¡faltaría más!
Si PP y Ciudadanos quieren sus 12 escaños para descabalgar al PSOE del poder, tienen que sentarse a negociar con ellos, dar la cara, hacerse la foto. Y ellos tienen claras sus prioridades. No creen en la discriminación positiva hacia las mujeres que implican las leyes y las políticas de género (de hecho, no creen que la violencia machista suponga un problema), no creen en el estado de las autonomías (paradójico discurso desde un parlamento autonómico), no creen en los derechos civiles de gays, lesbianas, bisexuales o transexuales, su ‘relato’ del franquismo difiere frontalmente del que sustenta la normativa sobre la memoria histórica, detestan la presencia de inmigrantes en el territorio. Ellos son de derechas, muy de derechas. Tan legítimamente de derechas como yo de izquierdas. El modelo de sociedad que defienden se basa en todo aquello de lo que yo abomino pero, de momento, 400.000 ciudadanos libres en Andalucía lo refrendan y las encuestas que leo no auguran nada distinto para el resto de España.
El PP ya ha accedido a acercar posiciones (por lo demás tan cercanas) y hacerse las fotos que hagan falta para ganarse las 12 voluntades que lo aúpen al Palacio de San Telmo. Ayudas a los hombres maltratados, han pactado: gran avance en la igualdad entre sexos. Ciudadanos todavía se hace el duro pero sin ningún género de dudas dulcificará su posición en breve, porque el objetivo (como en el pacto del Tinell, como en la moción de censura de Pedro Sánchez, por poner solo dos ejemplos conocidos) es derribar al adversario, y su motivación es tan lícita como la de cualquier organización política, cuyo fin último es alcanzar el poder según se sabe.
Los alegres muchachos de Vox se atreven a decir lo que dicen porque sus expertos en comunicación (que no deben ser los más torpes cuando ya están en el número 1 en Instagram) les han dicho que no pasa nada, que todo eso les da votos, como así lo confirman las encuestas que mes a mes les otorgan mayor intención. Los comunicadores de Vox están diciendo lo que muchísimos españoles estaban deseando oír: que se acabaron las mariconadas, que España es una, grande y libre, que la mujer tiene su sitio en la sociedad y no es la dirección de las empresas, que los inmigrantes vienen a quitarnos el trabajo, que el divorcio y el aborto son cosas de guarras y que los toros son la fiesta nacional. Ya está. Sin caretas, sin maquillar el discurso… sin vaselina.
20190105_193541
Y ahora que, de pronto, ser muy de derechas ha dejado de estar mal visto en sectores emergentes, toca preguntase ¿cuántos son? ¿En dónde viven? ¿Qué les ha hecho salir del armario ideológico en el que se ocultaban? Y, de nuevo, ¿cuántos son?
Son muchos, son jóvenes y adultos, obreros, ‘kellys’, ingenieras, profesionales del derecho y de la enseñanza, enfermeros, topógrafos, aparejadoras, funcionarios, empleadas de banca, clases medias, clases menos medias, clases altas, personas que no han encontrado un discurso político que les excite hasta que alguien ha dicho en voz alta que no quiere más maricones, ni más subsaharianos en el suelo patrio y se ha mostrado abiertamente racista sin complejo ninguno. Personas que no necesitan de la Ley de Dependencia, porque no son dependientes, que no necesitan de la protección contra la violencia machista porque creen que no la padecen, personas a las que no agrede la desmemoria histórica porque no se acuerdan de nada y que piensan que tantas ayudas sociales a las personas desfavorecidas no hacen más que crear vagos y maleantes. Y personas que se han cansado del panorama anodino que les ofrecemos, repleto de promesas que siempre se quedan a medio cumplir, a las que ya no les pone calientes aquel viejo sueño de transformar la sociedad, porque no les mola nada en lo que la hemos transformado.
No hace falta un cordón sanitario alrededor de Vox (si ya no lo pusimos alrededor del PP o de Convergència i Unió). Hace falta hablar más de política, ver menos Tele 5 (no la cambie por La Sexta muy de golpe), leer más, mirar con ojos críticos, aprender a empatizar, no permitir que nadie publique vídeos de niños deseando la muerte de Pedro Sánchez, viajar un poco queriendo saber más cosas. Desacralizar el concepto de prójimo y quererlo. Dejarse educar. Educar.
A lo mejor hace falta volver a empezar. Ver como desaparece todo aquello que hemos construido (en libertades, en servicios públicos, en igualdad…) para comprender lo bueno que era en realidad y lo mucho que hubiera valido la pena pelear por conservarlo y hacerlo más grande.
O a lo mejor hace falta volver a nacer.
El señor de derechas saliendo del armario lo ha pintado mi hermana Maripepa.

domingo, diciembre 30, 2018

Casi dos mil viviendas, o el gran fraude de Ana Botella

Ana Botella vendió al ‘fondo buitre’ Blackstone 1.860 viviendas destinadas alquileres sociales, el 70% de las que había en Madrid.
Los alcaldes de los ayuntamientos para los que trabajo deben pensar que soy gilipollas, porque cada vez que quieren comprar o vender algo les someto a un lío de papeles tal que, a buen seguro, preferirían cejar en su empeño de prestar servicios públicos y dedicarse a tareas de otra naturaleza. Sin embargo, Ana Botella y los siete altos cargos del Ayuntamiento de Madrid ahora condenados, se despojaron de todo aquel patrimonio (1.860 viviendas, 3.430 garajes y trasteros y 25 locales comerciales) sin un mal informe técnico.
Claro, tampoco había pliegos de condiciones, informes jurídicos o valoraciones económicas. Nada. Y tampoco hubo escrúpulos, porque a la alcaldesa las casi dos mil familias que se estaban jugando el futuro, en realidad, le importaban un huevo. El simple informe de la consultora que asesoraba al ‘fondo buitre’ en cuestión (Price Waterhouse Cooper), sirvió para cerrar una operación en la que el Ayuntamiento de Madrid dejó de ingresar una cantidad de millones de euros que no es posible precisar.
1.860 viviendas suponen una población (si es cierto que la media de ocupación de estas es de tres personas por unidad) de 5.580 habitantes. Un pueblo entero. Y no de los más pequeños.
20181229_1702185.580 personas  cambiaron de casero (en palabras de la alcaldesa sin escrúpulos Ana Botella) con la promesa de que no les pasaría nada más. Y solo les pasó que se tuvieron que ir, porque el valor de sus viviendas se multiplicó en pocos años y el de los alquileres (que ya habían dejado de ser sociales)  le fue a la zaga. Así que desahucios, juicios, dramas familiares imposibles de valorar para quien no los ha padecido, que a la señora alcaldesa le importarían nuevamente un huevo.
Y detrás de la operación, José María Aznar Botella, su hijo, consejero por la época en al menos dos de las cien empresas del entramado controladas por Blackstone. ¡Cosas!
El impacto de esta operación, aún en una localidad tan grande como Madrid, tiene consecuencias de todo orden, y todas (gentrificación, proliferación del alojamiento turístico no controlado, aumento del precio de la vivienda y del alquiler…) malas para las personas. Perdón, malas para las personas con pocos medios de subsistencia, que son las que sufren de habitual los desmanes de los políticos sin principios.
Así que la política sin principios Ana Botella perjudicó al municipio, a 5.580 de sus habitantes (casi 2.000 familias), a todos los que después intentaron acceder a una vivienda de alquiler… perjudicó a todos.
Ahora el Tribunal de Cuentas condena a la alcaldesa y a siete de sus altos cargos en el Ayuntamiento a pagar 26 millones de euros (la demanda del actual equipo de gobierno cifraba el perjuicio patrimonial en 55 millones) a los que, con toda probabilidad, podrá hacer frente sin muchas dificultades.
Y… ¡coño! Resulta que estos son los que vienen a explicarnos cómo se deben hacer las cosas. Resultan ser el ejemplo de gestión eficiente de los recursos públicos, los grandes neoliberales que dan las claves de la política 2.0 en tiempos de crisis. El marido de la señora en cuestión aparece como el gran hacedor de la derecha española, el súper político que sacará al país de las miserias a las que nos conduzcan las izquierdas (no sé si ya apoyándose en algún otro Rodrigo Rato). Y al final terminan condenados en tantas piezas judiciales que ya no se pueden enumerar, a las que ahora se suma el curioso caso ‘Kitchen’ en el que se ventila el asuntillo de cómo, con fondos reservados (del Gobierno), la cúpula policial pagó al chófer de otro corrupto para que hiciera desaparecer los documentos que incriminaban, también por corrupción, a la cúpula del partido que los gestionaba.
Espero que pasen una mala nochevieja, en serio. Aunque no sea más que este el gustazo que podamos darnos en estos días en los que el discurso de la ultraderecha se extiende como la pólvora en la sociedad, haciendo que todas estas atrocidades aparezcan como anécdotas menores en el panorama informativo nacional.
La última reflexión que se me viene a la cabeza al hilo de este encadenamiento de asuntos más que turbios es que si Pedro Sánchez (este que pactando con nacionalistas, independentistas, batasunos… consiguió sacarlos de La Moncloa) no existiera , habría que inventarlo.
Feliz año nuevo.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

domingo, diciembre 23, 2018

¿Vendréis a cenar?

—Y tú, ¿qué tal vas?
—Preparando la cena.
—¿Algo especial?
—Lo que todos los años, lubinas de esas de criadero y langostinos dos salsas, para después del discurso del Rey.
—Hablará de la pascua y eso.
—Sí. Y de lo de Cataluña. De lo de Andalucía seguro que no habla.
—¿Qué ha pasado?
—Han pactado.
—Ya me lo maliciaba. Han venido a quedarse. ¿Y en Cataluña, qué?
—Pues que no han pactado.
—Vaya. Estos también han venido a quedarse.
20181223_004456
—Pasa en todas partes… Fíjate el Salvini ese, xenófobo puro y mandando como el que más. ¡Y si no el Trump! Ya están en todos sitios.
—¿Y tu Mari?
—Mejora.
—Mala suerte tuvo…
—Sí. Pero quedará bien. Andan por aquí revolucionados con banderas.
—Y las que vendrán.
—Amor patrio, parece.
—¿Amor?
—Sí, del patrio.
—Será. Pero para mí que les han hinchado la cabeza con tonterías y no van a parar hasta que nos la abran a todos. ¿Ya os han enganchado la luz?
—Casi cincuenta pavos me ha costado. Encima de puta, les pones la cama.
—Cuando la cortan, ya sabes.
—Ya. Pero hay que elegir. Primero las medicinas, luego la luz, luego la cuenta del súper, que ya dejan de fiarme.
—Si ellos están igual…
—Pero no tanto.
—No. De eso tampoco va a hablar el Rey.
—No, no. Seguirá con lo de que España va bien, ahora que han vuelto a poner de moda a Aznar. Ahora parece que es el que manda, con esa facha de facha que tiene el pobre.
—¡Hija, que angustia!
—Tú verás.
—Así que los de Andalucía pactan con los del ese Vox y a Sánchez me lo ponen de vuelta y media por pactar con el de la coleta, ¿no? ¡Con lo buen mozo que parece!
—Claro. Como que no es lo mismo. Unos van de lo de por Dios y por España y los otros lo que quieren es romperla.
—Y yo que los veo parecidos…
—Ya, porque eso es por Dios, por España y por quitar el aborto y el divorcio y las autonomías y el matrimonio homosexual y vetar la eutanasia y quitar lo de la violencia machista y la ley de igualdad y la memoria histórica…
— ¿Y eso no es romper nada?
—Se ve que no. ¿No ves que dejan los toros?
—Coña con lo de romper España, qué en serio se lo han tomado.
—Hablar con el Torra ese torrao’ eso sí que es romper España. Lo demás les importa un comino.
—¡Hija, que angustia!
—Tú verás.
—¿Y Paquito?
—Buscando sigue.
—¿Nada?
—Nada. No sé cómo lo aguanta el pobre. Se pillará una depre el mejor día. Con lo mío tiramos. Pero tiramos como tiramos.
—¿Y al final a Franco lo resucitan o qué?
—A ese ya lo tienen vivito y coleando. A ver si lo ponen de cena en alguna casa bien para la Nochevieja.
—¡Qué empacho, mi niña!
—Será mejor eso que enterrarlo en pleno centro de Madrid. Una cena de fin de año es un final muy digno.
—Tampoco podréis venir para fin de año, ¿verdad?
—¡Que va!
—Vendrán mejores tiempos.
—¿Lo crees?
—Vendrán. Tus hermanos tampoco cenarán en casa. Les toca con las parientas y eso; ya sabes que rotan. Pero papá y yo estaremos bien.
—El año que viene seguro que nos juntamos todos como antes.
—¡Dios lo haga!
—Anda, deja a Dios, que parece que está librando desde los ochenta.
—Qué brutita eres, hija mía.
—Feliz Navidad, mamá.
—Feliz Navidad, Teresa. Dale un beso a todos. Y a la niña.
El dibujo es de mi hermana Maripepa. Los dos os deseamos feliz Navidad.