domingo, marzo 31, 2019

Luego, si eso, echamos un pádel


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Jalón de Camero. 18 habitantes. La Rioja.
400 mde polideportivo.
400.000 euros de inversión.
22,22 m2 de polideportivo por vecino.
22.222 euros por habitante con algunos céntimos.
Los de los pueblos de al lado muy cabreados.
Lo cierto es que 18 nos reunimos a veces en los cumpleaños de los niños, y cabemos mal que bien en el comedor de casa a poco que se mantenga cierto orden y no quieran llegar todos a la vez a los ganchitos.
El Gobierno de la Rioja ha encontrado la solución a ‘la España vacía’ (Sergio del Molino dixit).
No es necesario profundizar en el problema, porque es bastante conocido. Se sabe que la brecha entre la España urbana y la rural ha crecido sustancialmente como consecuencia de la crisis de 2007 (limitar los recursos que se invierten en las cosas públicas viene a perjudicar gravemente a esta última).  Y se sabe que, de los ocho mil y pico municipios que hay en el país, solo el pico supera los 100.000 habitantes, mientras que en más de siete mil de ellos la cifra no alcanza a los 5.000.
El país no está para tonterías. Cuidar de la España rural es, simplemente, cuidar del granero. Los pueblos no tienen alma, se extinguen, sin más, cuando les llega la hora y no importa buscar responsables porque, siempre que se aren las tierras y se ordeñen las vacas el impacto es ninguno (en serio, en serio, a nadie le importa el patrimonio cultural que se entierra con ellos). Pero al final cuidar del granero tiene su qué: las medidas de apoyo al entorno rural se han limitado a las financiadas por la UE, vertebradas a través de la Política Agraria Común. Y la famosa PAC ha destinado el 97% de sus recursos a propietarios de terrenos vinculados a la agricultura y solo el 3% al desarrollo económico de las zonas rurales.
Un dato más: la normativa que el PP desplegó a partir 2012 para frenar el déficit de las administraciones públicas se ensañó con las corporaciones locales, a las que en 2013 cercenó en sus competencias y en su capacidad inversora, castrando cualquier iniciativa de supervivencia que pudiera surgir del propio tejido político local. Antes pensábamos que la autonomía municipal (sagrado principio constitucional) servía precisamente para garantizar la capacidad de los ayuntamientos de proveer a la felicidad de sus vecinos y a su bienestar. Ahora sabemos que eso, o siempre fue mentira, o la realidad lo ha convertido en falso. Pero ya no está.
El Gobierno de España activa en estos días un plan de revitalización del entorno rural comprensivo de un montón de medidas que implican a todas o casi todas las carteras ministeriales. La medida estrella viene de la de Defensa, que planea reforzar la presencia soldados en más de 200 cuarteles para que hagan bulto. No es menor: eso reforzará también los bares, los transportes, la extensión de las redes datos, las tiendas de ultramarinos, la economía en suma.
Seguro que algo tienen que ver en esta acción del Gobierno los cien diputados que se ventilan en las provincias vacías, en las que se eligen entre tres y cinco, porque en tiempos electorales se ve mucha cosa electoralista. Pero parece mejor hablar de esto que de cómo asesinaban los neandertales a sus chiquillos que, además de ser electoralista, resulta que es mentira.
Es el modelo productivo. Aquella quimera de la que solo Zapatero (José Luis Rodríguez) se ha atrevido a hablar y que nadie más ha osado siquiera enunciar: Activar un nuevo modelo productivo que no arranque del sector terciario en el que siempre quisimos colocar a nuestros hijos (que van a ser todos ingenieros de telecomunicaciones), sino del jodido sector primario que agoniza con la despoblación, dignificando lo que es digno, potenciando lo que cohesiona de verdad, lo que cuida de la capa de ozono y de la corteza terrestre y de la biosfera. Corregir esta realidad brutal en la que nos encontramos a 1 de abril de 2019, cuando nuestros pueblos vinculan su capacidad de supervivencia a la intensidad de las ayudas sociales que gestionan para sus vecinos.
No hay que hacer más polideportivos a 22.222 euros por habitantes, de verdad. Hay que reinventar el modelo económico, regulando los mercados, dignificando los empleos, facilitando las comunicaciones, generando el intercambio imprescindible para el crecimiento intelectual, imaginando, trabajando.
Y luego ya, si eso, echamos un partidito de pádel.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

domingo, marzo 24, 2019

Mercado de primavera (o el efecto invernadero)

Mercado de primavera (o el efecto invernadero)

Mañana cierra el mercado de fichajes para la contienda de primavera a nivel general. A nivel regional y local aún nos quedan estrellas por alumbrar.
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—Yo llevo tres generales franquistas, un prestidigitador y un juez.
—Pues yo a uno de la Coca-Cola y un funcionario represaliado por la cosa del procés.
—Ese lleva a una comandanta… Y un entrenador para las de Madrid.
—Eso no es nada: yo llevo a Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos, XIII marquesa de Casa Fuerte.
—¿La de ‘No te lo perdonaré jamás, Manuela Carmena’?
—Ella. Por Barcelona, la number one.
—¡Pero si ni siquiera habla catalán!
—Jijijiji… ya; por eso. Y al padre de una niña asesinada que es predicador y otro puñado de víctimas de ETA… Estáis perdidos.
—Pues yo voy a decir que voy a legalizar las armas para que cada uno tenga una en casa y se pueda defender de la amenaza delincuencial que nos asola.
—¿Y nos asola?
—No, no: es por joder.
—¡Caramba! Qué ideaza.
—Pues yo que a las inmigrantes embarazadas que se dejen a los chicos por aquí, que las vamos a querer muchísimo.
(Todos) —¡Hala!
—Pues yo que soy la alternativa constitucionalista al ostracismo pactista al que nos somete la izquierda abertzale y golpista capitaneada por los que quieren romper España, o algo así.
—Pues yo… Pues yo… Este… Pues yo… Que voy a hablar de empleo: ni de Franco, ni de hostias, yo de empleo.
—¡Vaya! Lástima no haber caído… ¡Eso sí que es hacer propuestas!
—Oye, ¿políticos lleváis alguno?
(Largo silencio)
—Yo mismo soy un político…
(Risas)
—Hala, venga, vámonos a tuitear que al final el golpista ese nos gana las elecciones.
—Y nos rompe España.
—Y nos disuelve.
—Y nos gasea.
—Esto va a ir mal. ¿Qué gomina usas tú?
Fichajes de la ‘sociedad civil’ contra estrellas (nunca mejor dicho, y de ocho puntas) de la ‘sociedad militar’, propaganda xenófoba versus propaganda españolista, ocurrencias de corte fascista ante propuestas de retroceso social al más puro estilo despótico (sin ilustrar ni nada).
Al menos el mercado de fichajes para las generales cierra ya y no tendremos que seguir soportando el bochorno del goteo de personalidades estrella con el que pretenden, cada uno, convencernos de que ellos sí que molan.
Queda lo más duro. Queda el remate de la precampaña y la campaña toda. Vamos a ver vídeos de pobreza intelectual extrema, declaraciones que nos harán arrepentirnos de no haber acostado a los niños, propuestas que nos sonrojarán, debates que no existían y que irrumpen con virulencia para estropear lo que aún no estaba roto.
Han convertido la ‘máxima expresión de la democracia’ en un desfile imbécil de personajes de relumbrón mediático y ocurrencias de esas que circulan bien en las redes sociales. La decisión responsable del voto de los ciudadanos se mediatiza por una campaña infame diseñada científicamente para destruir el sentido común de las personas a base de ‘fake news’, de mensajes degradantes, de consignas viscerales que atacan directamente al corazón torturado de esta sociedad nuestra que se ahoga en la sequía intelectual.
Y ¿saben por qué es? Porque no saben hacer otra cosa.
El verdadero efecto invernadero, el malo del todo, el fatal, no está en la destrucción de la capa de ozono, que también, sino en la sequía del córtex cerebral de nuestra clase política, de casi toda: han confundido a su electorado con su rebaño, en un ejercicio de falta de respeto que clama al cielo.
No tenemos más remedio que demostrarles que se han equivocado con nosotros.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

domingo, marzo 17, 2019

Cosas que importan

Otras veces eran los estudiantes los que con sus protestas, manifestaciones, algaradas, influían o intentaban influir en el devenir de los pueblos, condicionaban las decisiones políticas, impulsaban los avances. La sociedad, como individuo universal, los respetaba, los escuchaba, los alentaba, se solidarizaba con sus reivindicaciones.
Las protestas estudiantiles conformaron el mayo francés y la resistencia antifranquista no organizada, por ejemplo. Chicos barbudos, leídos, intransigentes, dueños de una verdad que estaban dispuestos a defender contra viento y marea.
Hoy se crece más despacio.
Los estudiantes se nos antojan niños sin opinión a los que escuchan mamás y papás en su reivindicación sempiterna sobre la paga del domingo. A lo sumo, se los ve en las manifestaciones organizadas contra las reformas del sistema educativo que, como han sido tantas y tan nefastas en su conjunto, les han dado repetidas ocasiones para manifestar su protesta. Y poco más.
Quienes toman las calles ahora son los ‘indepes’, los chalecos amarillos, los empleados de grandes empresas en procesos de regulación de empleo, los españoles muy españoles que claman por su dios, por su patria, por su rey. Los estudiantes o no están o vienen con papá y mama vestiditos de domingo.
Sin embargo (¡oh prodigo!) están. Y sin embargo (como hubiera dicho Galileo), se mueven.
Les importa aparentemente un huevo el aforamiento de los cargos públicos o la inversión en I+D+I; no les preocupan las cifras de crecimiento económico ni que este sea negativo; no reaccionan ante la reforma del mercado laboral, ante el derrumbe del sistema de pensiones, ni ante la regresión social que parece pretender algún sector de la política.
Les importa el futuro. El de verdad. Les importa el planeta.
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El 15 de marzo de este 2019 los estudiantes del mundo entero han tomado las calles. No ha hecho falta, como antes tampoco la hacía, la convocatoria de las organizaciones sindicales o políticas, gubernamentales o no. Ha sido con la única llamada de una niña de 16 más bien flacucha, para gritar algo tan sencillo, tan drástico: ‘ni un grado más; ni una especie menos’.
Luego se harán mayores y las cifras del paro o el precio de la vivienda de alquiler se convertirán en su obsesión. Ahora son solo estudiantes, viven en casa al abrigo amable del entorno familiar y su compromiso no es ni con la patria ni con el entorno inmediato de su vecindario. Su compromiso es infinitamente más agónico: es con la tierra.
‘Ni un grado más; ni una especie menos’.
Hagan algo de una vez gritan: el planeta se muere, no hay plan(eta) ‘b’ y ellos, al parecer solo ellos, lo saben.
Los estudiantes han vuelto a la calle. La cosa tiene arreglo.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

domingo, marzo 10, 2019

Señales de crisis


Mientras las calles de todas las ciudades del mundo se llenaban de casi todas las mujeres y de muchos, muchos hombres, reivindicando una calidad de vida igual para todas, Mario Draghi anunciaba la paralización de la subida de los tipos de interés bancario (actualmente en el 0%) y preparaba una nueva inyección de liquidez (dinero en suma)  al sector bancario para asegurar la fluidez del crédito desde la banca a familias y empresas.
En ese mismo momento las bolsas caían. Los expertos, que ya venían augurando malos tiempos para la lírica, abrían sus canales de comunicación para contar el suceso: la economía se vuelve a parar.
El Banco Central Europeo se anticipa al lío para paliar (¿retrasar?) las consecuencias de la nueva gran crisis que sobrevuela los mercados. Los políticos mediocres preparan su artillería para bombardear otra vez a las clases medias y sujetar los beneficios de las grandes corporaciones que, ellas, no pueden sufrir las consecuencias de lo que ellas mismas acaban provocando.
Se han parado las exportaciones de la UE. Europa no vende coches. Alemania ha dejado de crecer, también Italia se ha parado. En el exterior, China se desacelera y se especula con que lo mismo pueda estar pasando en los Estados Unidos de Trump. En los mostradores aeropuertos (a pesar de que las empresas low cost han democratizado la navegación aérea) ya no hay colas. Viene otra crisis.
Los economistas han aprendido a identificar los síntomas (no está mal) pero no saben atacarlos, porque no se puede. Aún no se ha cerrado para la mayoría la gran recesión que empobreció de manera inmisericorde a los pueblos del segundo y primer mundo (al tercero no hay quien lo empobrezca más) para enriquecer aún más y más y más a ese 1% de las personas que poseen una cifra aberrante del conjunto de la riqueza de todos. Aún no se ha cerrado y ya estamos llamando a las puertas de la siguiente.
De manera que más pronto que tarde volveremos a escuchar el discurso insolente de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, de que no se puede sostener una sanidad pública tan cara, ni una educación pública universal y gratuita ni, mucho menos, una protección a la dependencia fuera de los circuitos de las residencias privadas; volveremos a oír que los trabajadores tenemos que hacer un esfuerzo y sacrificar una parte de nuestros ingresos para favorecer la competitividad de nuestros empleadores; intentarán que nos olvidemos de que es imprescindible derogar la reforma laboral y procurarán que nos convenzamos de que el dolor de los pobres hace mucha falta en el mundo para alcanzar los dones de la Gloria.
Como no puede ser de otra manera, también nos harán saber que el causante último de toda esa catástrofe de inflación y desempleo  en la que estaremos inmersos, es José Luis Rodríguez Zapatero en su advocación de Pedro Sánchez, y entonces la gran derecha europea aparecerá con toda su artillería (sus cañones de bombardear a las clases medias) para aplicar las grandes medidas: Contención salarial, aniquilación del crédito a las familias, contención salarial.
Los políticos listos (Portugal parece a estas alturas un buen ejemplo de ello) continuarán (o eso espero) con sus políticas de prevención contra el ‘austericidio’, pero se quedarán solos y sus empresas se deslocalizarán en busca de refugios más comprensivos con la necesidad de que sus beneficios se multipliquen.
Y así, mientras las personas humanas nos echamos a las calles viviendo la ilusión de una sociedad más justa, más igual, más feminista, las otras personas, las que no tienen nombre, nos preparan un futuro de mierda para aterrizarnos en la realidad de que, nos pongamos como nos pongamos, esto es de ellos.
Las señales advierten de que vienen muy mal dadas. Veamos a quién elegimos para que gestione este envite: No sé si me apetece mucho volver a ver cómo nos lo quitan todo.
El dibujo es de mi hermana Mariepa

domingo, marzo 03, 2019

Una de decretos leyes

Hay decretos leyes y decretos leyes. Cuando uno restringe las medicinas que pueden dispensarse con receta de la Seguridad Social lo llamamos cariñosamente el ‘medicamentazo’. Cuando uno sube el salario mínimo interprofesional, sin embargo, lo llamamos felonía o traición a la patria. De los de este viernes merece la pena resaltar el muy indignante Decreto Ley por el que se regula (en aumento) el número de semanas durante las que será obligatoria la baja paternal o la obligación para las empresas de llevar un registro de salarios por ocupación y sexo para luchar contra la brecha que aún existe aunque parezca mentira. Lo sé, Indignante. Electoralista…
Pablo Casado (el pobre) lo ha calificado como eso, como electoralista. Y ha lamentado que el Gobierno en funciones utilice los recursos del Estado para financiar su campaña electoral. El chico, como no tiene estudios (másteres y títulos parece que sí, estudios es lo que no tiene muchos), no ha comprendido que las medidas en cuestión no se toman a beneficio del PSOE, sino a beneficio de la sociedad en general. Tampoco recuerda Pablo Casado (el pobre) que el Gobierno ejerce en plenitud de competencias hasta el mismo día 28 de abril, momento en el que, entonces sí, entrará en funciones hasta que el Congreso de los Diputados invista a un nuevo presidente y este nombre su gabinete. Y sí, cada medida que se toma en beneficio de la sociedad hace comprender a unos cuantos que vale la pena intentar conservar una manera de hacer política… porque se acuerdan de la otra.
Repasemos: ley del divorcio con el voto en contra de Alianza Popular, que no la juzgó conveniente a pesar de que gran parte de los que la intentaron vetar hicieran uso de ella en los primeros meses de su vigencia. Ley del aborto, en sus dos versiones, ambas con el voto en contra del ya Partido Popular, que aún se la quiere cargar. Ley contra la violencia machista con el voto en contra del Partido Popular. Ley de la dependencia con el voto en contra del Partido Popular, que la consideró un derroche innecesario y rebajó su dotación económica durante sus mandatos hasta hacerla inoperativa. Ley del matrimonio entre personas del mismo sexo ¡anatema! Dicho de otro modo, mariconadas… Largo etcétera. ¿Dónde estaríamos ahora si la derecha hubiera gobernado siempre este país? ¿Seguiríamos teniendo que pedir la firma de nuestros maridos para figurar en una cuenta corriente? ¿Necesitando su permiso para ejercer un trabajo remunerado? ¿Para viajar? ¿De verdad le parece que son lo mismo unos que otros?
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‘No es violencia de género, es violencia doméstica’. Lástima que siempre sea hacia ellas.
Pero avancemos. El autobús que insulta (este que fleta de cuando en cuando la organización –ya no de interés público– Hazte Oír), circula ahora por las calles de las principales ciudades españolas con el eslogan ‘StopFeminazis’. Además de la cara de Hitler con los labios pintados se puede leer en él la frase ‘las leyes de género discriminan al hombre’ y una llamada a Casado (el pobre), Rivera y Abascal para que pongan orden en este sindiós. Como aprendí tanto de ellos cuando me explicaron que yo, al ser varón, tengo pilila, mientras que mis hermanitas, que no tienen esa ventura, lo que tienen es chocho, me he parado a estudiar su nuevo mensaje. Concluyo que, en efecto, pelear por la igualdad es ahora más necesario que nunca. Tomo nota para no faltar a la manifestación del ocho de marzo.
Me pregunto qué le pasará a estos hombretones por la cabeza. No lo digo porque piensen como piensen, que ya me parece magnífico, sino porque salgan a gritarlo a voz en cuello y tuneen autobuses para hacerlos circular, diría que a modo de circo ambulante si no fuera porque maldita la gracia que tienen. No al aborto, no al divorcio, no a la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, no a las medidas para paliar la dependencia, no a las elementales verdad, justicia y reparación de las atrocidades del franquismo, no al matrimonio igualitario entre personas del mismo sexo; Abascal, Casado, Rivera, ¡salvadnos!… ¡Bufff!
Es un No, en definitiva, a nuestra manera de estar en el mundo, al orden social que se ha establecido, no por nuestra Constitución cuarentona, sino por el sentido común de una sociedad que convive dignamente bajo el paraguas de una democracia avanzada. ¿Se acuerdan de que el único senador de Vox ha paralizado en el Cámara Alta una declaración contra la ‘LGTBIfobia’ en el deporte que contaba con el beneplácito de todos los demás grupos políticos? Se aprobó después en el Congreso que aún está libre de diputados de esta formación. Pocos días antes el tal Rivera (este que iba a ser presidente, pero que ya no) había dicho que el cordón sanitario hay que ponerlo alrededor de Sánchez.
Pues así están las cosas. El viernes por la mañana una batería de decretos leyes que aprobó el Gobierno nos hicieron pensar a los españoles de bien en una España más justa. El viernes al mediodía los representantes políticos de los otros españoles de bien (los españoles de bien de los balcones creo que se llaman) ya habían vomitado toda su ira contra ellos.
Ahora los tendrá que ratificar la Diputación Permanente del Congreso (que este sí que va a estar en funciones a partir de la convocatoria electoral). ¿Saben por qué es? Es porque la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados está precisamente para eso: para tratar de los asuntos que son tan urgentes que no pueden esperar a la constitución de la nueva Cámara.
Como estos.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

domingo, febrero 24, 2019

Un pederasta bajo la sotana

Desde que mi inteligencia desdeñó todo tipo de creencia en seres sobrenaturales y extracorpóreos dotados de atributos universales (bondad universal, maldad universal, omnisciencia…), me he preguntado alguna vez sobre la diferencia entre un clérigo y una persona que no lo es, entre una monja y una profesora de instituto, entre un obispo y un administrador de fincas.
No puedo hacer esta comparación entre miembros de culturas religiosas diferentes de la católica pues, siendo yo nacido en España en los años 60, me ha tocado participar de esta y de ninguna otra más, ello porque, como es sabido, la religión única y verdadera es aquella que impera en el lugar en dónde naces y todas las demás no.
Uno, por su formación y por la tendencia ideológica en que profesa y en que milita, tiende a pensar que aquella diferencia es ninguna, pues hombres y mujeres todos participamos de la misma condición de ser humano y la absoluta igualdad entre ellos es irrenunciable. Dejamos aquí al margen los condicionantes morfológicos que el género impone primero y los económicos que clase social propicia después, a pesar de que esa conciencia de clase esté desaparecida para mayor gloria de las más altas que tanto celebran que todos hayamos creído pertenecer a estas.
Deberíamos concluir, pues, que la diferencia entre una monja y un profesor de instituto es realmente ninguna, excepción hecha de las obligaciones que impone la consagración de las primeras a la vida conventual (tan distintas de las que impone la docencia pura y dura), consecuencia de la militancia en una organización de formato medieval que discrimina a las mujeres sin ningún pudor, las aísla del mundo dejándolas en una posición tan duramente cercana al tratamiento sectario y les impide el acceso a la práctica totalidad del oficio religioso.
Mas ya ha advertido el Papa (ayer) que ‘todo feminismo termina siendo un machismo con falda’, así que abandonaré la línea expositiva de la discriminación por razón de género, por no verme yo obligado a depilarme las piernas mañana para salir de casa, al pasar esta oración al participio activo.
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Los varones que se consagran al Dios de la cristiandad tienen, sin embargo (como en la vida), diferente trato. Ellos no solo se diferencian de ellas en que pueden impartir los sacramentos, ascender en el escalafón, disfrutar de riqueza y boato y vestirse de rojo con capelo y puntillas. Ellos pueden, además, incurrir abiertamente en según qué delitos arriesgándose, a lo más, a un traslado de parroquia. Pueden encubrir los delitos de sus iguales y, cuando se trata de abusos, violaciones a menores, incluso les da algún punto. Hay que ver lo práctico que resulta a estos sujetos lo del secreto de confesión.
Siempre me ha chocado que la disciplina de la Santa Madre Iglesia fuera tanto más inflexible con los curas comunistas que con los curas pederastas, y que la protección que ofrece a su membresía no operase en ese primer supuesto, siendo lícita su persecución en cualquier circunstancia.
Y esta licencia para delinquir diferencia a los clérigos no solo de sus iguales féminas (aunque aquí el término ‘iguales’ mueva a risa), sino del resto de la humanidad.
Así, si se descubre a un docente (por continuar con el ejemplo) abusando de sus alumnos, se le viene, como de suyo, el mundo encima y todo el peso de la Ley cae sobre su persona que se verá obligada a cumplir condena, abandonar su profesión y cargar con el estigma para el resto de sus días.
Sin embargo, el tratamiento de idénticas conductas (en este caso perpetradas de modo universal y continuado) por parte de la clerecía está dando lugar en estos días a una sesuda reunión vaticana, presidida por Su Santidad, en la que casi doscientos hombres de Dios y una mujer, provenientes de todas las partes del mundo, estudian medidas para combatirlas (o no), repudiarlas (o no), denunciarlas a las autoridades estatales (o no).
En este bendito foro (la cosa no es que dé risa, es que sería para descojonarse si no fuera porque se trata de lo que se trata) el cardenal O’Malley (lo sé, lo sé, sí, el de Boston) ha propuesto nada más y nada menos que ‘tolerancia cero a la pederastia’ en todas las diócesis del mundo. Y lo grande, lo más grande, es que el asunto se está discutiendo esta mañana de sábado, mientras escribo atónito estas letras, porque la curia no parece estar del todo de acuerdo con tan radical medida. Queda así de manifiesto que príncipes de la Iglesia opinan que la tolerancia a la pederastia debe ser distinta de cero, esto es, debe tener valor. La pederastia, en suma, se debe tolerar en alguna media, opinan estas personas de moral execrable.
Desolado, concluyo que no, que no todos los hombres somos iguales, ni siquiera ante la Ley. Que los hombres (subrayo hombres) de la Iglesia tienen derecho, siempre según la propia Iglesia, a no ser tratados como los seglares ante la comisión de delitos tan deleznables como este sobre el que tratamos. Que por abusar de menores o violar a niños o a niñas no se juzga igualmente a unos que a otros.
Desolado, digo, en nombre de las decenas de miles de víctimas, porque este es un derecho que yo no quiero para nada.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

domingo, febrero 17, 2019

Y el Goya 'ninistra revelación' es para...

Se dirime en el Supremo el que dicen algunos es el juicio más importante de la democracia, supongo que después del que acabó entre rejas con el teniente coronel Tejero y otros pocos golpistas de los de verdad (que haberlos, los ha habido).
Se tumban en el Congreso de los Diputados los presupuestos que pasan por ‘haber podido ser’ los más sociales de la democracia. En realidad, a ninguno de los oradores que intervinieron en el hemiciclo (salvo a la ministra Montero) le importaban un huevo. Cada cual estaba pensando en la suya: los separatistas catalanes pensando en dar bien en la foto de la presión al Gobierno delante del juicio que se libra; los que intentan acaparar el título de ‘constitucionalistas’ (PP y Ciudadanos, para entendernos), frotándose las manos con la sospecha de que el presidente, ahora sí, no tendría más remedio que disolver el Parlamento.
Finalmente Pedro Sánchez convoca elecciones generales ganándose con ello el título de presidente más breve de la democracia. Y se destapa la caja de los truenos.
Esta ha sido la semana de los records. No lo digo porque Pablo Casado (el pobre) haya batido ninguno (el suyo de impertinencias al presidente del Gobierno ya no es fácil de batir), sino porque presidencias, juicios, presupuestos y mandatos han remontado alguno, ya por importancia, contenido o brevedad.
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Personas humanas viendo las noticias
Las personas humanas miramos los noticieros entre atónitas y desconfiadas, como queriéndonos proteger por algún escudo virtual del siguiente bofetón que, a pesar de todo, siempre nos termina pillando desprevenidos. Solo la imagen a caballo del jefe de Vox avanzando mirada en ristre con los suyos hacia la lontananza sirve de solaz a la tensión informativa. Recuerdan a aquellos versos de Manuel Machado que nos aprendimos en primaria… ‘Por la terrible estepa castellana,/al destierro, con doce de los suyos/-polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga’. Solo que este al destierro, lo que se dice al destierro, no es que vaya. Viene, que no es lo mismo. Viene a la reconquista. Bella imagen.
Demasiadas cosas se han quedado en el tintero de este Gobierno cortísimo que se inauguró con el triunfo de la que fuera, también, la primera moción de censura que triunfa en la democracia. Demasiadas cosas que eran buenas para muchos, para la mayoría. Y es que en esta democracia que ya no es tan joven aunque que estemos tan de estreno en estos días, hemos aprendido (esto ya no es nuevo) que la derecha no permite que la izquierda gobierne. No lo permite. La avidez del poder los coloca en modo rabieta iracunda cuando se lo quitan. La necesidad imperiosa de mandar asoma en cada movimiento, en cada comparecencia, en cada declaración. Jamás se permiten comparecer junto al Gobierno en asuntos de estado. Jamás una leve muestra de lealtad institucional que pueda mover a duda. Sea como fuere, llegue como llegue, para el PP los gobiernos del PSOE son siempre ilegítimos. Saben que el poder es suyo y cuando se lo arrebatan braman, se revuelven, difaman, calientan la calle, vituperan. En el cole hubiéramos dicho, simplemente, que tiene mal perder (un perder realmente muy malo). En las cosas de mayores la cosa tiene más enjundia.
Albert Rivera (este chiquete que ya no va a ser presidente, pero que a punto estuvo) clama contra el ‘gobierno Frankenstein’ porque el de Andalucía le parece (y a mí también) de lo más natural (que se sumen los de derechas con los muy de derechas no extraña a nadie). Y advierte de los peligros de su reedición, invitándonos a propiciar otro tripartito ‘trifálico’ –ministra de justicia ‘dixit’: ‘había mucha testosterona en esa foto’– de las fuerzas de orden.
Así que banderas, himnos, mensajes de estos que emanan del colon y se dispersan por todos los poros de la piel, llenarán estos próximos meses redes y telediarios conminando a la vuelta a los años 60, que tanto añoran estos que las agitan, los cantan y los proclaman. ¿Acojona?
Entre tanto una bocanada de inteligencia entre tanta mediocridad. La frase de la semana se pronuncia por María Jesús Montero en el debate parlamentario que enterró los presupuestos más sociales ensayados nunca en España; la frase que se ha hecho viral porque resume en diez palabras todo el gris pastoso de los años de gobiernos de la derecha en nuestro país:
‘¿Saben dónde está el milagro económico del PP? ¡En la cárcel!’.
Así que el Goya ‘ministra revelación 2019’ es para…
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

domingo, febrero 10, 2019

#yonovoy



—¿Una bomba de neutrones ha terminado con la población de la provincia de Guadalajara y parte de la de Teruel?
—No.
—¿Una hambruna recorre el paralelo 40 y está diezmando desde Valencia hasta Badajoz el suelo patrio? ¿Acaso una peste bubónica?
—No.
—¿Hemos mandado a nuestros soldados a otra guerra ilegal?
—¡Que no!
—Ya está: Sánchez ha decretado unilateralmente la escisión de Cataluña.
—No…
—Entonces es que han amnistiado a los curas pederastas.
—No, no. No es eso.
—¿Han legalizado ETA y han hecho a un etarra convicto ministro del Interior en lugar de Marlaska?
—¡Que no joder, que no te enteras de nada!
—¿Y por qué coño nos echamos a la calle?
—Han admitido un ‘relator’ en las conversaciones que ya no van a producirse entre Sánchez y Torra. ¡Valiente felonía! ¡Inmunda traición!
—Ah… ¿Sí?
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—Como lo oyes.
—¿Traición?
—¡Alta traición!
—¿Seguro?
—¡Sí!
—¿Muy alta?
—La más alta. Altísima.
—¿Y por esto vienen también los de Vox?
—También.
—¿Falange Española de las Jons?
—También.
—¿Hogar Social? ¿España 2000? ¿Estos también son de los nuestros?
—¡También!
—Pero ¿no son neonazis?
—¿Y qué?
—Pues que no sé si me molan…
—Mira, es un traidor (de los de la más alta traición), un felón (de los del medioevo), un presidente ilegítimo (de los que detentan el poder adquirido por vías no legales), un mentiroso (como Pinocho), un ridículo (como un cuñado que tengo yo), un irresponsable (cómo Trump), un incapaz (como Rajoy), un desleal (como el PP), una catástrofe (como el Katrina), un ególatra (como Aznar), un chovinista del poder (como Aznar también), un rehén (como Ortega Lara), un escarnio para España (como el himno de Marta Sánchez), un incompetente (como los cantantes que nos empeñamos en mandar a Eurovisión), un mediocre (como el propio Casado) y un okupa (como… este, como… no sé, no se me ocurre*), no te digo más.
—Y eso ¿quién lo dice?
—Pablo Casado
—¿Ese que llegó a mandar en el PP siendo el menos votado de sus primarias?
—¡Qué tendrá que ver una cosa con otra!
—No, no, yo… por aclararme.
—Pues sí, ese.
—¿Y todo esto por lo del ‘relator’?
—¡Hasta Felipe González y Guerra y Page y Rodríguez Ibarra!
—¡Qué barbaridad!
—Ya te digo…
—Oye y esto… ¿no te parece más una excusa, tirando a pobre, para sacar a la gente a la calle al estilo Venezuela, tapar las vergüenzas de la corrupción, calentar el ambiente a las puertas del juicio de los independentistas e impedir a toda costa que el Gobierno pueda gobernar? ¿No es esta la verdadera traición? ¿La deslealtad?
—Pues no. ¡Claro que no!
—Pues #yonovoy.

(*) Entre paréntesis, de mi propia cosecha. Los insultos en texto corrido, de Pablo Casado.
El dibujo es de mi hermana Maripepa

domingo, febrero 03, 2019

Entre la derecha y el esperpento

Venezuela lleva siendo un arma arrojadiza en el debate interno de nuestro país desde que se supo que Podemos había alumbrado con su sabiduría al Gobierno Bolivariano. Parece que encontrar algo de nivel en la discusión política es una tarea imposible.
Estos que claman contra los independentistas catalanes, exigiendo para ellos las condenas más duras del ordenamiento jurídico, clamando por impedir a toda costa una hipotética anulación de las posibles penas por parte del Ejecutivo (dando ya por hecho que habrá penas, que habrá arrepentimiento, que habrá petición de indulto y que habrá indulto) y exigen la aplicación del artículo 155 de la Constitución sobre todo el territorio y por tiempo indefinido, estos mismos decía, justifican sin embargo la asunción del poder en Venezuela por parte del jefe del Legislativo a través de una maniobra al menos discutible desde el punto de vista de su norma básica y arremeten contra el Gobierno de España por no lanzar invectivas grandilocuentes contra el orden subvertido allá, a la vez que reconoce de ‘inmediatily’ (como diría Maduro) la legitimidad del gobierno autoproclamado.
Claro, claro, no es lo mismo, ¡dónde va a parar!
Una cosa es que la mitad de los catalanes esté peleando por la independencia de su territorio y otra bien distinta que se deje de apoyar una maniobra de asunción del poder en Venezuela auspiciada por Donald Trump y abrazada por Jair Bolsonaro.
Elegir entre la legitimidad de un tipo como Maduro, que está llevando al abismo a Venezuela, y el modelo que pretenden implantar sujetos como Bolsonaro y Trump a través de Guaidó, no es una tarea fácil, pero el cinismo de la derecha española llega a cotas difíciles de medir.
El Gobierno de Sánchez, liderando la posición europea sobre el particular, asumiendo el lugar que ocupa la diplomacia de nuestro país en la interlocución con América Latina, ha ofrecido a Maduro la posibilidad de convocar elecciones ‘libres’ en un plazo de ocho días, antes de dar por bueno el alzamiento incruento de Guaidó. Los más relevantes mandatarios europeos han secundado la propuesta apenas horas después y están decididos a seguirla.
Pues bien, el bueno de Casado  repite una y otra vez que ha hecho el ridículo. Y miente sin pudor afirmando que se ha quedado solo. Porque a Casado, en realidad, lo único que le importa de Venezuela es poderla usar contra Podemos y, ya de paso, contra Pedro Sánchez, al que no perdonará jamás que no aplicara en aquellos lares otro 155 con el que satisfacer sus más bajos apetitos totalitarios.
Casado, Rivera, saben que no se puede aplicar ningún 155 en Venezuela, y saben (a pesar de que no les alcance para mucho más la inteligencia) que la diplomacia es un arte complicado que exige de equilibrios y acuerdos que no siempre son populares, porque mantener las relaciones internacionales importa a las balanzas comerciales, al equilibrio en las diversas regiones del mundo, a la concordia de los pueblos. Pero les importa un huevo. Supongo que sería ocioso hablarles de la compleja geometría variable que impera en el ecosistema mundial de poderes en el que andamos inmersos.
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En un momento tan crítico electoralmente hablando, la pobreza mental de nuestros legítimos representantes de la derecha no alcanza para mantener un discurso de Estado. Ni siquiera llega para plantear una posición mínimamente coherente con su discurso interno. Tampoco para comprender que alinearse con Trump y Bolsonaro no debe serles demasiado rentable en clave de urnas, en el bien entendido de que todos sus votantes no deben ser gilipollas y comprenden la diferencia entre la derecha y el esperpento.
Es difícil discernir entre si estos prebostes de nuestra derecha son solo tan desleales o, además, son tan tontos. Tampoco sé si, además, como Maduro, Trump o Bolsonaro, serán tan peligrosos.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

domingo, enero 27, 2019

Sin noticias de Darwin



07:00.- Conecto la radio en el móvil para que colabore conmigo en la trabajosa tarea de despertarme.

07:08.- Ninguno de los 100.000 empleados de El Corte Inglés corre con piedras detrás de las furgonetas de reparto de Amazon en justa lucha por la preservación de su medio de vida. La ciudad está tranquila.

07:45.- Encargo desde mi smartphone un servicio VTC.

07:47.- Mi smartphone  me indica que un tal Alexandru, en un Toyota Avalon, estará en la puerta de mi casa para un trayecto que durará aproximadamente 18 minutos y cuyo importe, 6,25 €, me será cargado en cuenta al llegar a mi destino.

07:56.- El tal Alexandru me espera aparcado ante el portal de mi casa.

07:57.- Tras presentarse en perfecto castellano, Alexandru me pregunta si el coche está bien de temperatura. Le digo que sí.

07:58.- Me pregunta que si quiero música y que si me apetece un poco de agua. No a ambas.

08:17.- Llegamos al destino sin cruzar más palabra. Alexandru me da los buenos días y me desea una feliz mañana.

08:19.- Valoro con cinco estrellas el servicio y anoto 75 céntimos de propina al precio convenido para llegar a los 7,00 €.

08:22.- Recibo comunicación en el móvil de que los 7,00 € se han cargado en mi cuenta.

14:30.- Salgo a comer.

14:35.- Compruebo por las alertas de mi móvil inteligente que en las calles de la ciudad no hay quiosqueros pateando los móviles inteligentes de los usuarios que ven las noticias del día en sus pantallas porque han dejado de comprar los periódicos. La ciudad está tranquila.

18:04.- Después de fichar con la huella dactilar a la salida de la oficina, me aventuro a tomar un taxi en la vía pública.

18:05.- Como siempre, en esta zona de las afueras, no hay taxis.

18:09.- No hay taxis.

18:15.- ¡Taxi!

18:16.- Mi aspecto de maduro interesante, bien parecido, trajeado y con corbata, funciona y me para el primero que aparece (alguna noche, con peor aspecto, he tenido problemas para que me pararan).

18:17.- Me siento en la parte trasera. Radian a volumen ensordecedor el partido crucial de la  segunda división entre la Ponferradina y el Hércules.

18:18.- El taxista me pregunta solícito la dirección de destino y esboza una mueca de fastidio al escucharla. Le pregunto si le ha molestado y me contesta que no, pero que no se yo bien cómo están esas calles a estas horas. Me ofrece varias alternativas de ruta, pero lo dejo a su elección.

18:19.- Le pido al taxista con toda amabilidad que baje la radio. Accede.

18:20.- Le pido al taxista con toda amabilidad que baje la calefacción. Accede.

18:21.- Reprimo mi impulso de pedir al taxista con toda amabilidad que se cambie de camisa, aunque sé que ella (la camisa) me lo hubiera agradecido.

18:23.- Suena la llamada impertinente del teléfono del taxi. Me sobresalto. Es Movistar España. Mi taxista, me obsequia con la gentileza de compartir conmigo la conversación a través del manos libres. Está enfadado, muy enfadado, porque algún problema con el ADSL que acaba de estrenar no permite a su padre hacer llamadas a fijos, aunque sí recibirlas, y aquello -como de suyo- le parece un atropello.

18:25.- La amable operadora de Movistar, desde el otro lado, se compromete a resolver la incidencia en un plazo que considero más que aceptable, aunque no así el taxista que continúa sintiéndose atropellado durante un espacio de tiempo que no alcanzo a determinar. Se endurecen sensiblemente sus formas al volante.

18:30.- Finaliza la llamada de Movistar España. Frenazo en un semáforo rojo.

18:31.- El taxista comparte conmigo la etiología del incidente tecnológico con un lujo de detalle que advierto prolijo.

18:37.- Llegada a destino. El taxista continúa con su soliloquio sobre los abusos de las operadoras sin subir la bandera. El taxímetro corre. Se lo hago saber con la timidez que me caracteriza previendo que la cosa me va a costar un huevo.

18:39.- Estremecido por el trágico percance del taxista, le pago los 25,20 € de la carrera redondeando hasta 26. Me da las gracias, carraspea y desaparece entre la espesura del tráfico. (*)

18:40.- Miro las alertas en el móvil.

18:41.- Ningún ex empleado de Kodak apedrea la sede de Apple en protesta por haber arruinado el negocio de la fotografía. Ningún hotel ha cerrado sus puertas harto de que Airbnb les levante la clientela a precios con los que les resulta imposible competir. La ciudad está tranquila.

18:43.- Abro el portal de mi escalera con la tranquilidad de que la ciudad sigue en calma.

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18:47.- Reflexiono sobre la evolución de las especies. Me viene a la cabeza que los dinosaurios se extinguieron por el efecto devastador de un meteorito sobre el globo terráqueo.

18:50.- Me viene a la cabeza la frase de Darwin sobre la evolución de las especies: no son las más fuertes ni las más inteligentes las que sobreviven. Sobrevive la especie que se sabe adaptar a los cambios.

18:51.- Me abro un botellín.

(*) Las experiencias de movilidad urbana narradas en este texto están basadas en hechos reales.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

domingo, enero 20, 2019

Queda inaugurado... este partido

A caballo entre San Francisco de Asís y el Conde de Montecristo, Francisco Moreno Castro, ex juez para más señas, ratifica el discurso político de su formación en el estreno como partido con voz en las instituciones.
Su intervención durante la sesión de investidura del ya presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, era mucho más que una aparición cualquiera en la tribuna de oradores de un parlamento autonómico. Era el pistoletazo de salida de un partido que aparece ex novo en el panorama institucional de una democracia consolidada. Y lo utilizó para decir, ni más ni menos, que han venido a quedarse para reconquistar la España de principios y valores que no debimos transformar jamás.
El señor Moreno Castro advierte de sus intenciones de barbarizar al mismo tomar la palabra y vacuna a quienes le escuchan advirtiendo que no es que sea un fascista irredento, que lo que es, muy al contrario, es un ‘español y andaluz sin complejos’, y que viene para representar a todos ‘los andaluces y españoles sin complejos’, esto es, a aquellos que no están abducidos por el ‘claro y evidente ejercicio de manipulación intelectual’ que ha ejercido sobre la población acomplejada ‘una extrema izquierda a la que han rendido sus banderas los demás partidos’.
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¿Otra vez? ¡…Otra vez!
Qué protegemos: Valores y principios. O sea, ‘el flamenco, nuestras costumbres, tradiciones religiosas y el modo de vida rural, como la tauromaquia y la caza’. Un modelo de familia ‘preferente’, una educación residenciada en el Estado Español, como la sanidad. ‘El derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural’… Vamos, lo más sagrado. (Pensemos en ese Ministerio de Asuntos Taurinos y Culturas Populares, armada con dos Secretarías de Estado, Flamenco y Jota, y Pureza de Raza, encargado así mismo de las deportaciones. Y en el Ministerio de Familia Como Dios Manda, ocupado de la vigilancia del sexo de los contrayentes en el matrimonio, de la rectitud en la educación de los vástagos, del cuidado de la agonía de los moribundos hasta que el Señor se los lleva).
Contra qué luchamos: por este orden, contra la presión fiscal y el gasto público, contra los ‘okupas’ (¿?), contra las ‘imposiciones ideológicas en materia de género’ y la justicia ‘contaminada por la perspectiva ideológica de género’, contra los 52.000 inmigrantes ilegales a los que hay que expulsar del país. (Léase, contra toda libertad individual o colectiva salvo la económica, contra la igualdad de los seres humanos en su más amplio sentido, contra la redistribución de la riqueza a través de los impuestos, contra el estado de las autonomías o el del bienestar. Se amplía aquí el acervo de las competencias del Ministerio de Asuntos Taurinos y Culturas Populares con otra Secretaría de Estado, la de Devolución de Transferidas Innobles, y las del Ministerio de Familia Como Dios Manda, ocupado también de la gestión administrativa del Tribunal Especial contra el Holocausto Feminazi).
Como el Conde de Montecristo, Francisco Moreno escapó de su ‘particular presidio de If’ con el espíritu henchido, no ávido de venganza sino de la justicia universal de la que se sabe valedor plenipotenciario, lleno de verdad, de la verdad machadiana que ha buscado y encontrado, según él mismo proclama.
Como Francisco de Asís, a quien debe su nombre, Francisco Moreno viene a ‘poner luz dónde solo hay tiniebla, alegría dónde solo tristeza, fe dónde hay duda, amor dónde hay odio’. Se sabe ‘diferente’ en este apostolado al que ha sido llamado por el destino y, por ello, nos ruega respeto en su cruzada, comprensión en su sufrimiento, solidaridad en esta reconquista, que nace en el sur, de los verdaderos valores que nos representan. (Aquí, el Ministerio de asuntos Franciscanos).
Esto ya no son salidas de tono sacadas de enfebrecidos mítines políticos, ni declaraciones improvisadas recogidas en la calle a golpe de canutazo. Este es el discurso oficial, la inauguración de Vox en sede parlamentaria. Es el ideario sólidamente refrendado en las urnas primero por casi cuatrocientos mil votantes y en la Cámara autonómica después por Partido Popular y Ciudadanos, del partido que tiene la llave de la gobernabilidad en Andalucía y pretende extender su posición en el resto de las instituciones democráticas del país.
¿Es un Gobierno ilegítimo? Definitivamente no.
¿Tienen derecho quienes lo conforman o lo apoyan a defender sus postulados ideológicos desde la atalaya del poder que ahora ocupan? Indiscutiblemente sí.
¿Son propuestas viables? Claramente lo son: leyes cambian leyes. Sí.
¿Hacia dónde conducen? Indefectiblemente a la Baja Edad Media.
(Están entre comillas frases y expresiones literales del discurso de Francisco Moreno Castro en la sesión de investidura de Juan Manuel Moreno Bonilla como presidente de la Junta de Andalucía.)
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

domingo, enero 13, 2019

'Personal media'

Estamos preocupados por la desertización del planeta cuando nuestro drama parece ser la desertización de los cerebros que lo habitan.
El poderoso efecto que los mass media tuvieron entre los setenta y los noventa (aquel mítico cuarto poder) deja paso a al fenómeno ‘personal media’ que se consume a través de las redes sociales y WhatsApp y que se conforma en un conjunto de mensajes prefabricados para usted, sin origen aparente, sin línea editorial identificable, sin estructura organizada, que se instalan gratuitamente en su smartphone y golpean su entendimiento 24×7, sin que a nadie le importe un pimiento la veracidad de lo que cuentan (porque puede más lo emocional de lo que se quiere creer cierto que lo racional de la verdad misma, tan cotidiana de habitual).
En este orden de cosas, Mediaset (en España Telecinco, Cuatro, Factoría de Ficción, Boing, Divinity, Energy y Be Mad TV, propiedad de Silvio Berlusconi por más señas) acaba de tomar una decisión que ha dejado sin palabras (en alguna parte sin empleo) a la profesión periodística del país y sin noticias a su audiencia: la abolición de los espacios informativos en su segunda cadena (Cuatro), que no cubrían al parecer la cuota de pantalla ambicionada por la compañía.
De aquellos fines de los medios de comunicación que se estudiaban en la Universidad, a saber la información, la formación y el entretenimiento, Mediaset ha decidido ir comiéndose lo que no le da dinero, la información, y transmutar la formación (que fue siempre una quimera) en deformación y el entretenimiento en oprobio. Son fórmulas probadas para hacer caja, entendida como el monto de las facturas por publicidad (ingresos netos totales de 696,4 millones entre enero y septiembre de 2018).
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Paolo Vasile, consejero delegado de la factoría en España, dijo en la Junta General de Accionistas de este pasado 2018 que la televisión privada en abierto cuenta con “la capacidad única e irrepetible para contactar con todo el mundo en el mismo momento, con el mismo mensaje, con el mismo contenido, con la misma emoción” (una capacidad que la Iglesia Católica viene demostrando cierta desde que la Santa Misa se convirtiera en rutina universal). Y con ese panorama, sabiéndose dueño de la voluntad colectiva de su audiencia durante al menos cuatro horas al día, apuesta decididamente por el adocenamiento de sus consumidores y les evita el tedioso momento de encontrarse con la realidad vista desde la profesionalidad de quienes tienen por oficio contarla, sometida a las aburridas normas de la ética periodística.
El ‘mensaje’ al que se refiere el consejero delegado está desperdigado entre Gran Hermano VIP, Sálvame de lux y First dates. Y no me mola nada. Esa ‘emoción’ de la que habla debe ser la que ha llevado al poder a Trump o a Bolsonaro, la que ha encumbrado a Vox vía WhatsApp, sin necesidad de hacer uso de los noticieros de la tele.
Sustituir Noticias Cuatro por ‘Todo es mentira’, Mejide en ristre, va un punto más allá de ser una burla a la inteligencia de los telespectadores. Es la confirmación de que esos mensajes que se lanzan a la audiencia, para ser rentables, deben estar seleccionados, amasados y servidos con criterios de share, garantizando máxima cuota de pantalla y sirviendo (ya que estamos) al consumo ideológico más depravado. Y los otros contenidos, contrastados, elaborados, medidos, trasladados por comunicadores de profesión, no importan.

Vaslile Oficializa el desinterés por el derecho constitucional de los españoles a recibir información veraz al hacer desaparecer los espacios informativos de su segunda cadena y abre una veda hasta ahora respetada por el mundo de la televisión generalista. Ahora veremos cuantos siguen el camino: esto no ha hecho más que empezar.

En la sociedad distópica a la que estamos abocados la información veraz y rigurosa será un objeto de lujo carísimo al alcance de muy pocos o simplemente no será.

No se canse mucho en buscar. Lo que usted quiere leer está en su móvil. Hemos llegado a la Era del Meme. Pero vigile: eso que le cuentan sus fuentes fidedignas bien podría ser mentira.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.