Tu chico no va a hacer una
ingeniería, ni tu chica acabará Ciencias Ambientales, como hubiera sido tu
sueño. Seguramente, para cuando llegue el momento de tomar la decisión no
tendrás más remedio que optar un módulo superior de cocina para él y para
cuándo le toque a ella, con suerte, podrá elegir alguno que hayan inventado que
tenga que ver con gestión de las redes sociales y, al menos, se lo pasará pipa
haciéndolo. Y este es el futuro inmediato. El futuro desigual que forjamos día
a día para nuestros hijos y para nuestras hijas. No para esos hijos hipotéticos
concebidos como una radiografía de la humanidad que vendrá, sino para los
tuyos, 9 y 2 años, que este curso empiezan la primaria y la guardería.
No. Tú no estás entre los
elegidos. Has oído hablar de que las desigualdades se han acentuado extraordinariamente
en estos últimos años. Has pensado que eso afectaba solo a otros, hasta que has
comprobado que no te salen las cuentas. Tienes que quitar al niño de violín. Tendrás
que comprar la ropa de este curso en las ofertas del hipermercado.
El futuro es de otros. En eso, en
concreto, no estamos pensando. Y pinta fatal.
El dibujo es de mi hermana Maripepa. Y el informe de Save the Children... no tiene desperdicio.

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