domingo, enero 22, 2017

Frío.

Frío.
Sí, mucho.
Pero es que estamos en invierno.
Ya. ¿Y la sensación térmica?
De la hostia. Pero es que estamos en invierno y, por eso.
Claro, eso es verdad. Pues en el telediario no han hablado de otra cosa…
¿Y qué han dicho?

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Persona pasando mucho frío en su casa porque todo es muy caro.

Que un frío de mil pares.
Pues qué notición.
Ya.
¿Y de los refugiados que se mueren de frío?
No, de eso no.
Ah. Qué cosas ¿no?
Es que ha nevado en Gandía.
Pero ¿se han muerto?
No. Pillados sí se han quedado unos pocos por Albacete. Pero muertos… Eso no.
Pues  en los campos de refugiados europeos sí.
Ya. Pero de eso no han hablado. Por lo de Gandía, ya sabes.
No, si claro… Y ¿de lo de los hijos de puta que suben el recibo del gas y de la electricidad el puto día qué más frío hace?
Pues de eso algo han dicho.
Y ¿qué?
Nada. Que nos jodemos. Y una cosa de las nucleares en Francia.
Ah. Ya. Que nos jodemos.
Y de las siete mil personas que siguen sin luz por el temporal.
Eso que se ahorran.
Oye ¿es posible que vivamos en un país en el que los telediarios dedican más tiempo a hablar del frío que  hace –por cierto, en enero–, que de los refugiados que se mueren del mismo frío en los asentamientos de mierda donde los hacinamos?
Sí.
¿De verdad vivimos en un país en el que el Gobierno autoriza subidas del carajo del gas y la luz en la semana del año en que más frío hace?
En ese.
¡Caramba!

NOTA DEL AUTOR: Esta semana, con la aquiescencia del Gobierno y no sé si de los partidos que lo apoyan, el precio de la electricidad ha subido hasta alcanzar cotas insoportables para las economías medias de este país nuestro. El ministro del ramo, señor Álvaro Nadal, ha dicho que es normal, que no hace viento (¿?), que no ha llovido (¿?) y que en Francia algo pasa con las nucleares que no nos venden (¿?); que es muy caro esto de producir energía (¡!) y que a ver quién lo va a pagar si no (claro).
OTRA NOTA DEL AUTOR: El martes, el precio de la botella de butano, con la que se calientan ocho millones de hogares en España, alcanzó los 12,89 €, acumulando una subida de más del 14% desde junio de 2016. Ello, igualmente, con la aquiescencia del Gobierno y no sé si de los partidos que lo apoyan. El ministro del ramo, a por uvas.
Los expertos aseguran que la tendencia alcista de los productos energéticos hace prever nuevas subidas para este año. El ministro del ramo, bien, gracias.
OTRA, LA ÚLTIMA: No es que hayamos inventado la pobreza energética. Es que estamos asistiendo a un puto circo en el que la tomadura de pelo sostenida en el tiempo es simplemente insultante. Por alguna razón que no se me alcanza, sin embargo, han conseguido que la demos por buena.
POSTDATA: ¡Manda huevos!
Ya. Muchos.
El dibujo de esta semana también es de mi hermana Maripepa

domingo, enero 15, 2017

Contrastado: Gilipollas.

El presidente del Gobierno de España ofreció una rueda de prensa triunfal, allá por el mes de junio de 2012, anunciando con júbilo la concesión por parte de la UE de “un préstamo a la banca en condiciones muy ventajosas”. Se trataba de paliar los desmanes que tipos de la catadura moral de Rodrigo Rato, Miguel Blesa y algún otro, habían producido en las entidades que regentaban, merced a las pútridas prácticas de administración desleal de las que hicieron uso apropiándose del dinero de todos. Y Rajoy lo llamó así: Préstamo a la banca en condiciones muy ventajosas.

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Españoles asistiendo al desfalco de la hucha de las pensiones.

¿Por qué? ¿Porque el presidente del Gobierno de España piensa que todos los españoles somos gilipollas? No. Porque el presidente del Gobierno de España sabe que todos los españoles somos gilipollas. Y no le pareció oportuno contar simplemente la verdad, por si reconocer un puto rescate a la banca le costaba alguna credibilidad en el interior del país (en el exterior, expertos, estudiosos e iniciados se debieron descojonar de risa con el anuncio).
El todopoderoso ministro económico, Luis de Guindos, aseguró en sede parlamentaria que los españoles no tendríamos que pagar ni un solo euro para la devolución de este ventajosísimo préstamo.
¿Por qué? ¿Porque el señor ministro cree que los españoles…? No, no. Porque el señor ministro también lo sabe.
Unos 60.000 millones de euros, 122.000 millones si sumamos a los anteriores el capital avalado (que en el Sistema Europeo de Contabilidad –SEC– se aplica como deuda pública) es lo que al final de 2015 llevábamos pagado los españoles por este préstamo tan ventajoso que, aún a estas alturas, incomoda denominar rescate, como se empecina en hacer algún rojo malintencionado.
Números gruesos: La “hucha de las pensiones” había ahorrado en el tiempo de Zapatero 67.000 millones, máximo histórico del fondo de reserva. Durante el gobierno de Rajoy se han sacado, aproximadamente, 51.000. Hagamos cuentas: Si no hubiésemos tenido que atender a las obligaciones derivadas de tan ventajoso préstamo, el futuro de nuestras pensiones estaría garantizado. Rajoy se está gastando en rescatar bancos expoliados por sus amiguetes el dinero que Zapatero le dejó ahorrado para la tranquilidad de la ciudadanía.
Llegados a este punto cabe preguntarse si tal rescate era realmente necesario. No sé decirlo. Es posible que un gobierno responsable no deba dejar caer el sistema financiero del país. Y es posible que aplicar esta medida haya sido la solución a lo que parece hubiera sido un desastre nacional. Pero ¿merecemos los españoles (por sentado que haya quedado lo gilipollas que somos) que el Gobierno nos mienta? A lo mejor tenemos que pagar obligatoriamente los platos rotos de nuestros corruptos (que ya molesta), pero ¿tenemos, encima, que poner la cama?
Tampoco sé determinar cuánto pretende ingresar la ministra de Sanidad con la “revisión del copago farmacéutico” (logrado eufemismo que encierra su intención de que los jubilados paguen más por sus medicamentos), pero les aseguro que no alcanzará al 1% de aquellos 60.000 millones del rescate.
Al poner juntas todas estas cifras, quedan de manifiesto al menos dos grandes verdades:
La primera es que, efectivamente, los españoles somos gilipollas y el Gobierno de España lo sabe.
La segunda, consecuencia de la primera: el Gobierno de España puede hacer lo que le dé la gana, a los españoles nos parecerá bien. Además puede mentirnos a sabiendas: a los españoles se nos olvidará lo que dijeron primero y nos creeremos lo que digan después. Además puede seguir protegiendo a sus próceres, escondiendo los números, maquillando el fraude ominoso del que estamos siendo objeto entre autopistas, rescates, copagos, recortes, accidentes aéreos con decenas de cadáveres: los españoles les vamos a seguir votando.
¿Por qué?
Sí. Eso pienso yo también.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

domingo, enero 08, 2017

Arzobispos.

Los reyes magos de Oriente viajaban ya guiados por su cometa dispuestos a hacer las delicias de niños y mayores. La magia de la navidad envolvía aún el corazón de Occidente.
Estaba uno en la tensa disquisición sobre si la PS4-pro o la Xbox 360, imaginando de qué vestiría este año Manuela Carmena a SS.MM. para la cabalgata, cuando la Santa Madre Iglesia, lejos de serenar nuestras almas inquietas por la duda, soltó a un arzobispo (¡un arzobispo!) tocado de cuidada boina rosa con borlón, argentino por más señas, como su jefe, a decir gilipolleces.

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Arzobispo en animada plática, echando sapos y culebras.


Los feminicidios, afirmó sin rubor el prelado, son la consecuencia de la desaparición de la familia tradicional, son culpa del divorcio. ¿Importan a partir de ahora las grandes preguntas de tan señalada noche, a saber, será la Play, volverá a caerme corbata con colección de pañuelos a juego? No. Ya no importan.
Porque el mismo imbécil que aseguró tan solo un día antes que la pedofilia es otra derivada del mismo mal endémico de nuestra sociedad, el divorcio (como si hubiera tenido el clero empacho alguno en abusar de niños de padres con el Sacramento vigente), viene ahora a sacarnos de nuestras lícitas tribulaciones al asegurar que es la disolución del sagrado vínculo matrimonial la que arranca la dignidad a la mujer (no al hombre, faltaría más) y la pone en situación de ser hostiada, que no es que lo justifique, pero que el príncipe de la Iglesia se hace cargo.
Ya no importa de qué se vestirán los reyes este año, porque hay un arzobispo clamando contra la “cultura fornicaria y el petting”, que en España conocemos como magreo puro y duro, y “los récords de señoritas que cambian de novio” (omisión hecha de los señoritos que cambian de novia, que esto parece ser normal aunque no se entienda bien del todo). Y esos y no otros son los pensamientos que ahora invaden nuestras mentes torturadas.
Uno no está muy muy puesto en la organización administrativa de la Santa Madre Iglesia, pero tiende a intuir que un arzobispo es un tipo de cierta relevancia al que, por ende, le supone un mínimo de formación (de hecho salen por la tele, a veces). Y asalta entonces otra gran pregunta: ¿en qué momento de su carrera pastoral se vuelve gilipollas? Asegura mi hermano, hombre de probada formación religiosa y nada sospechoso de votar Podemos, que es la boina rosa, que no puede ser de otro modo. Bien pudiera ser.
El caso es que cada vez que la sociedad ensaya un pasito adelante, la Iglesia se empeña en dar cinco hacia atrás.
Y el caso es que la noche de reyes de 2017, esta precisamente en la que Manuela Carmena nos priva del placer íntimo de ponerla a parir vistiendo a los Magos de pura realeza y poniendo a un negro negro en vez de un blanco tiznado con un corcho ahumado (¡no te lo perdonaré nunca!), el arzobispo necio de Ciudad de la Plata nos saca de nuestro sosiego, viene a contarnos que es el matrimonio lo que pone a la mujer en igualdad con el hombre (debe referirse al matrimonio heterosexual) y nos da el disgustazo de comprender que una mujer separada, tu hija por ejemplo, tú misma acaso, ha perdido su dignidad, ha caído en la fornicia y ha quedado en disposición de que le metan dos hostias, por guarra.
Lo ha dicho un arzobispo.
El arzobispo faltón es obra de mi hermana Maripepa.

domingo, enero 01, 2017

El deseo número 13.

Han sonado las doce campanadas. He vuelto a atragantarme con las putas uvas. Un deseo por cada una: fumar menos, salir menos, beber menos, no apuntarme al gimnasio esta vez, quitarme del grupo de WhatsApp de antiguos alumnos de las Escolapias, dejar de soñar con el aumento de sueldo, leerme El Quijote de una vez por todas, arreglarme el empaste, dejar el Prozac, cuidar del cinismo que me permite seguir viviendo en sociedad, aprender a decir no sin poner en riesgo el cinismo que me permite seguir viviendo en sociedad, empezar la tercera temporada de Juego de Tronos. Necesito otra media docena campanadas para terminar la lista, pero son las que son.
La casa está llena de gente. No sé por qué coño he terminado aquí celebrando la Nochevieja. Debería haber dicho que no y ya está. Pero cuido en exceso del cinismo que me permite vivir en sociedad y he vuelto a no saber decir que no.
Ya hemos tirado a la basura tres botellas de Anna de Codorníu: los hijos de puta de los supermercados, si no es en Madrid, guardan las que no venden durante años. Las esconden el día 2 de enero y las sacan otra vez en noviembre. Es imposible encontrar una que no sepa a pis. El anfitrión ha optado por espumoso manchego. ¿De dónde habrá sacado esa mierda de vino? El año empieza mal. En La Mancha no se hacen espumosos, pero ellos aún no lo saben.
¡Santo Cielo, apenas es la una! ¿Hasta qué hora será prudente esperar? El anfitrión va cambiando de cadena en la televisión buscando números musicales. Con toda seguridad esconde un karaoke en algún lugar estratégico para enchufarlo a las tres. Hasta la tres estamos a salvo. Si tengo que volver a cantar Bailar pegados con el pegajoso de Tomás me corto definitivamente las venas. Me aburro. Sonrío ampliamente al aceptar la quinta copa de espumoso manchego. Tengo miedo. Resto de mi lista de deseos el de cuidar del cinismo que me permite vivir en sociedad y añado el que tenía como primer reserva: estudiarme la Champions league para tener tema de conversación con los compañeros de la oficina. Me salgo a la terraza, enciendo un cigarrillo. Resto de mi lista de deseos el de fumar menos y añado el segundo reserva: santificar las fiestas, a ver qué se siente. El de beber menos se

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Señor escapando por la ventana de una fiesta de Nochevieja.

cae por su propio peso al aceptar otra copa de espumoso manchego, pero no tengo nada en la recámara, y estoy pensando que al empaste le van a dar mucho por culo. Hace un  frío negro en la terraza. Voy a fumarme el último del paquete. Escucho los primeros compases de La puerta de Alaclá: no hay duda, son las tres. Observo en la distancia que Tomás me busca con la mirada. Ahora sí que tengo miedo. He vuelto a elegir equivocadamente el atuendo; no debí venir de corbata. Salto por el balcón. Es un primero, no puede ser mortal. La chapa del Seat Toledo está demasiado fría. Ha helado. Ruido de sirenas. Carreras por los pasillos de urgencias. Dejar de salir de los sitios tirándome por la ventana, no conduce a nada; deseo número trece. Sin quitar ninguno.

El dibujo es de mi hermana Maripepa. La ilustradora de este blog y un servidor os deseamos a todos un feliz año 2017, si es que se puede.

domingo, diciembre 25, 2016

Mientras tanto, muy cerca de ti...

Se sentó a la mesa vestida con el traje de chaqueta estampado que le regaló su marido por las bodas de plata hace más de quince años.
Había puesto el mantel de hilo y la vajilla buena. Como siempre cinco servicios completos, copas de cristal finísimo, cubiertos de alpaca. Lo mejor de lo mejor para esta cena.
El mensaje del Rey se lo perdió, pero supuso que seguiría siendo partidario de la monarquía parlamentaria y de la unidad de España, y que seguiría deseando toda suerte de dichas a policías, bomberos y sanitarios que, en tan destacada fecha, cumplen servicio y garantizan el bienestar de todos. Aburrido, pensó.
Sacó del horno el cordero que había inundado de olor a navidad toda la casa y lo sirvió. Se puso agua en la copa más grande, aunque Antonio siempre la reservaba al vino para obtener de él todo su buqué.
Había puesto el viejo radiador de aceite a toda la potencia, para que el comedor estuviera a una temperatura aceptable al menos por una noche.
La tele ya daba el especial Nochebuena. Esperaba a Raphael.
Este año se había propuesto no llorar. Pero el mensaje del móvil traicionó sus intenciones: “Feliz Navidad, abuela. El año que viene te prometo que haré lo posible por cenar contigo.”
Cuando se acostó ya no lloraba. Miró la hora en el despertador a pilas que aún funcionaba. Las once y media. Cada nochebuena me acuesto antes. Mañana será otro día. Buenas noches, Antonio, donde quiera que estés. Feliz Navidad.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

sábado, diciembre 17, 2016

Una broma de asfalto

Unos lo están llamando “responsabilidad patrimonial de la administración” y lo ponen con mayúsculas, como si se tratara (a lo mejor se trata) de una de las personas de la Santísima Trinidad. O con siglas: RPA, como CR7 o NPI.
Otros lo están llamando “rescate”, aquella palabra prohibida cuando se rescató a la banca con tantos millones euros que da un poco de pudor escribirlos, y que se vuelve a prohibir ahora porque, en realidad, no se trata de un “rescate” según el propio ministro del ramo.
Otros lo están llamando nacionalización, término que desagrada un poco, porque recuerda a Cristina Fernández de Kirchner cuando allá por el 2012 nacionalizó Yacimientos Petrolíferos Fiscales, de la española Repsol, o a Evo Morales haciendo lo propio con los hidrocarburos bolivianos en 2006, tan, tan y tan criticado.
¿Y a mí que me parece un simple timo?
La pequeña diferencia entre la actitud de estos “mandatarios bananeros” y nuestros sesudos próceres es que, mientras ellos nacionalizaron sectores o empresas que daban dinero y mucho, aquí lo que rescatamos-nacionalizamos-nos responsabilizamos, son unos cientos de kilómetros de autopista bastante más que ruinosos. Y no para explotarlos y acopiar fondos para la financiación de los servicios públicos, sino para sacar del lío a los astutos inversores que contabilizan pérdidas por más de CINCO MIL MILLONES DE EUROS, entre lo que se gastaron de más y lo que no han conseguido ingresar por los peajes. Sacarlos del lío a base de usar esos fondos que ya no servirán para financiar los servicios públicos. Cinco mil millones.
Está todo contado ya. Un emperador bajo y megalómano, enfermo (entre otras patologías) de sí mismo, encargó a su ministro más poderoso construir una red de autopistas alrededor de Madrid y por otro par de sitios (Cartagena-Vera, un poner), a mayor gloria de su propio ego y del crecimiento económico que había propiciado su reciente Ley del Suelo (esa que ella solita provocó la brutal quiebra inmobiliaria de la que tardaremos lustros en salir y arruinó a miles de familias españolas de la entonces pujante clase media). Para asegurar el éxito de su ignominia ingenió un hábil truco: Diles, encargó a su ministro, que pierdan cuidado, que si la cosa va mal yo les saco del lío. Y se lo dijo. ¿Por escrito? Sí, sí; por escrito, firmado y rubricado.
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Una autopista a punto de ser rescatada.
Abertis, Sacyr, ACS, Bankia (Caja Madrid, para entendernos, la de Rato), que no sabían hacer cuentas o, si sabían, las hicieron pensando en otra clase de cuentas, cayeron en la trampa. Pero no había trampa.
En realidad sí la había, pero éramos usted y yo quienes íbamos a caer en ella.
El gran Aznar, principio y fin del milagro económico de las Españas, su ministro Cascos, principio y fin, sin más, y sus ínclitos sucesores, diseñaron en su momento y están dando ahora buena cuenta de ella, una estrategia infalible: garantizar los evidentes riesgos de una inversión que a todas luces nos venía grande con el dinero de todos.
Nos venía grande porque no eran infraestructuras diseñadas para favorecer la movilidad, soportadas por el análisis de estudiosos urbanistas con el encargo de hacer más humanas las grandes ciudades del Estado facilitando la convivencia. No. Eran una macarrada inmensa ideada por un aspirante mediocre a señor del dinero que, además, jugaba sucio.
Estos mismos señores del dinero muy pocos años después inventaron aquello de que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades. Y, pásmense: ¡se referían a nosotros!
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

sábado, diciembre 10, 2016

Representantes.

No me imagino a un chico de 25 que gana en un año entre quince y veinte veces más de lo que un ser humano corriente consigue durante toda su vida laboral (haga la cuenta, se sorprenderá).
Supongo que cada uno tendrá detrás un complejísimo entramado de empresas, cada una en su especialidad, orquestada por un experto “representante” que hace muy bien su trabajo. Un “representante”, ¡qué gran cosa!
¿Se acuerda de lo que es uno de 25? Acaba de terminar en la Universidad, si la cosa le fue bien, e intenta no tener que marcharse a Alemania buscándose la vida como puede en territorio nacional. O lleva tres de experiencia en una gestoría. O trabaja con su madre en la peluquería familiar mientras hace planes con su chico barajando la hipótesis de que, en cuatro o cinco años, podrán alquilarse algo en un barrio de las afueras y empezar a vivir juntos.
Estos chicos no. Estos tienen un entrenador personal, varios abogados, un personal shopper, un ama de cría, un chalé en zona residencial privilegiada, una novia modelo de turgentes pechos, cinco coches deportivos, seguridad privada, jacuzzi individual en el vestuario de su campo (¡sí!) y una agenda apretada de entrenamientos y actos promocionales. Todo esto lo gestiona un “representante”, o eso supongo.
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Aclamado por su público, orgulloso de serlo, un futbolista.
Un equipo de avezados fiscalistas aconseja sobre las finanzas del mozuelo (compréndase que pueden superar el PIB de algunos países). Otro de asesores de imagen le peinan, le visten y aconsejan sobre qué contratos de publicidad tiene que firmar en su nombre la empresa que los gestiona. ¿Saben que alguno de estos chicos pertenece a una sociedad? Quizá no son ellos mismos, sino sus “derechos” lo que pertenece a una sociedad, gestionada por un “representante”.
Luego juegan fútbol los domingos y hacen las delicias de personas de todo sexo, edad y condición.
Los mortales discutimos con argumentos pesadísimos sobre el merecimiento o no del balón del oro, de la bota de oro, del pijama de oro. Ellos anuncian productos adictivos (como el juego), ponen su rostro en bebidas azucaradas, exhiben las marcas de sus coches, de sus pantalones, de sus zapatillas, y defraudan a la Hacienda Pública por cuantías que marean. No se puede contar todo, porque algún juez lo puede reputar inconveniente, pero defraudan por cantidades astronómicas de dinero que no se destina a la financiación de los servicios públicos. Nosotros permitimos que se conviertan en la referencia de nuestros niños y niñas, y ellos defraudan a la Hacienda Pública. Nosotros admiramos sus inmensas carreras deportivas y ellos defraudan a la Hacienda Pública.
Y a nosotros no nos importa. No hay ninguna manifestación multitudinaria en las calles exigiendo que estos niños paguen sus impuestos o que sus clubes abonen la deuda millonaria a la Seguridad Social (mientras se agota el fondo de reserva de las pensiones). A nosotros no nos importa, porque… ¿Y lo bien que le dan a la pelota?
Además, para eso está su “representante”.
El futbolista es de mi hermana Maripepa.

sábado, diciembre 03, 2016

Española. Español.

¿Cómo de español se siente usted?
¿Muy español? ¿Mucho española? ¿Se siente tan español, tan española, como se sentiría keniata si hubiera nacido en Nairobi? ¿Canadiense si hubiera nacido en Calgary? Este orgullo patrio ¿hasta dónde cree que le puede llevar? Cuidado al responderse… Los orgullos patrios pueden llevar lejísimos.
Un numeroso grupo de españoles muy españoles ha protagonizado un boicot en las redes sociales y otros medios contra la obra de un hombre de la cultura porque osó decir que no se había sentido español ni siquiera cinco minutos de su vida. (A lo mejor lo que les jode son los bizcos).
Un numeroso grupo de personas que nacieron allá donde su madre se encontraba cuando el alumbramiento sobrevino porque, hasta dónde me alcanza la inteligencia, la nacionalidad no se escoge. A cada madre le pilla donde le pilla y, luego, debe ser que cada quién se busca sus mañas para sentirse cosas que le identifiquen con los parecidos y le alejen de los más distintos.
Yo, por ejemplo, hoy me siento de Atleti y algo griposo. Español no he conseguido sentirme. Debe ser que tampoco he dedicado ni cinco minutos del día al empeño. Y ya lo siento porque, sin duda, esto me va costar un buen puñado de lectores, con los pocos que tengo. (Me ayudará en este caso la impoluta rectitud de la mirada: yo, al menos, miro todo derecho).
Sé que soy español porque he nacido en España, me encanta mi país por cientos docenas de razones que no vienen al caso (detesto casi tantas como adoro, ahora que me acuerdo), me encuentro en casa cuando vuelvo de fuera. Hasta aquí puedo llegar. Pero ¿Me siento mejor que uno que no sea de aquí? ¿Me encuentro mejor que un norteamericano, que un sudanés, que un belga, que un portugués? ¿Tienen ellos la misma obligación de sentirse de allá de dónde sean que yo de sentirme español? ¿Acaso deberían sentirse españoles también ellos para henchir con un noble motivo su corazón ajado? ¿No les aburre ligeramente el asunto?
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Cada uno dentro de sus fronteras, sintiéndolas en las carnes, amándolas fervorosos, dando la vida por ellas. ¿Por las fronteras? ¿Por las horas de sol, la tortilla de patatas, los toros, las murallas de Ávila? ¿Por el color de pelo dominante? De verdad ¿no les aburre?
(Para no mezclar sentimientos tan nobles con otros menos elevados, obviemos en esta reflexión a tanto español españolísimo que fija su residencia o la de sus empresas allende las fronteras de la madre España —v. gr. Panamá, Suiza, Andorra, Emiratos y así hasta 33— por motivos fiscales poco confesables o simplemente fraudulentos y enarbolan la rojigualda enfebrecidos como un hooligan en día de partido cuando alguien se atreve a mentarles a la patria o sus valores.)
Me identifico con esta nacionalidad concreta porque existen Portugal, Francia, Marruecos y otros trescientos países más o menos. Si no existieran sería simplemente un señor de gafas, que es lo que me siento casi todos los días. Y lo sabría. Aunque no sé si estaría tan orgulloso como de sentirme un español. Un terrícola de gafas, orgulloso de serlo, en busca de hostilidades contra marcianos y venusinos, porque si no hay contra quién, no hace falta sentirse nada en concreto por lo que se ve.
Es irrelevante que la peli sea buena o mala. Lo que realmente importa no es la calidad de un director, el genio no está de moda. Lo que importa de verdad es su españolidad (siendo español como es), su patriotismo. Porque nosotros no vamos al cine a ver cine. Vamos a… Esto, vamos a… No sabría qué decir. Pero vean Chico y Rita. Disfruten.
El abanderado es obra de mi hermana Maripepa.

Genocidio

No hay leyes, policías, jueces, medidas de protección, campañas publicitarias… Nada puede evitar que alguien le descerraje un tiro en la cabeza a su mujer. O que la mate a hostias. Nada.
Lo conocemos. Es el dependiente de la ferretería, el gerente del supermercado donde hacemos la compra de la semana, el mejor compañero de cañas, un deportista ejemplar, abnegado padre, complaciente esposo… si no hubiera tenido tan mala suerte al elegirla. ¡Pero es que no aprende!
Le dijeron mil veces que no se pegaba, que no se mataba, que la violencia solo engendraba violencia; pero usted entendió estas reglas dictadas para la vida en sociedad, no para la vida en pareja, que es una convivencia íntima en la que solo usted manda. Todos aquellos mensajes no incumbían a su privacidad.
Su padre pegaba a su maimg_0543dre, su abuelo pegaba a su abuela, en su barrio las mujeres con moratones eran espectáculo frecuente. Gracita Morales (encarnando el personaje de una monja para dejar más claro que si de algo se trata es de los designios del Señor), en no sé qué película de infausto recuerdo del glorioso cine español de la época gloriosa, aconsejaba a una señora golpeada que fuera paciente… que recapacitara… que algo le habría hecho ella también, que su hombre no tenía mal fondo.
Y a usted le importa un huevo aquello de la ‘educación para la ciudadanía’ (que duró tan poco como el Gobierno progresista que lo propuso), es más, le parece indecente que adoctrinen de ese modo a sus hijas y a sus hijos. Le importan un huevo los anuncios de la tele. Disfruta con esto. Esa superioridad física le compensa de toda la podredumbre que lleva en el cuerpo. Y puede que tenga razón: su mujer no aprende, qué más quisiera usted que no tener que pegarle.
Véalo de este otro modo: ¿Maltrata usted psicológica o físicamente a su pareja? Es usted un hijoputa. Sin paliativos. Sus hijos lo saben, lo saben en su escalera, lo saben sus hermanas y su madre. Y la madre de esta. Su padre también lo sabe, pero a lo mejor le da igual. Usted es un genocida. Usted colabora como un nazi en una matanza silenciosa y macabra que, mañana, se va a cobrar otra víctima, como la del jueves. Usted  da vergüenza.
Desde que en el año 2003 se empezara a hablar en serio sobre violencia de género, violencia machista, violencia doméstica… Desde que en el año 2003 la sociedad empezara a preocuparse en voz alta por que hubiera hombres que  asesinaban a sus parejas y empezaron a contarlos,  han muerto 866 mujeres.
866 mujeres asesinadas en catorce años. Un asesinato cada seis días. ETA mató desde la muerte de Franco a 829.
Otro frío dato: Casi 53.000 mujeres maltratadas se encuentran en situación de riesgo en España. Son datos oficiales a 30 de octubre del Sistema de Seguimiento Integral de los Casos de Violencia de Género. 53.000.
Así que propongamos un juego. No lo piense dos veces: Antes de meter una bala en la sien de la mujer con la que convive o con la que convivió, apúntese entre los ojos. Y dispare.
El dibujo es de mi hermana Maripepa. No hay pie de foto. Habla por sí mismo.

lunes, noviembre 21, 2016

Una señora se ha muerto,

Una mujer muy mayor se ha muerto envuelta en las llamas que provocaron en su casa las velas con las que se alumbraba.
La eléctrica de turno se pregunta cómo nadie le dijo que aquel recibo impagado era de una señora que se podía morir.
Los servicios sociales dicen que cómo iban a saber ellos si la señora no había ido por allí, ni pedido cita ni nada en el modelo oficial correspondiente.
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Señora muy mayor con la luz cortada por impago.
El municipio dice que la eléctrica debió saber y que se la va a cargar porque, con toda probabilidad, le van a poner un parte y a abrir un expediente por falta muy grave. Mucho.
La comunidad autónoma dice que el párrafo segundo de la disposición transitoria quinta de una norma con rango material de ley que está en trámite de aprobación y cuya entrada en vigor depende de un desarrollo reglamentario que, a la sazón, corresponde a una instancia aun desconocida, dice algo que hubiera podido resolver en parte esta situación que encubre una problemática que, siendo general, no puede sino resultar concreta. O sea que la comunidad autónoma dice otra gilipollez.
El Estado o no sabe o no contesta o está viendo a ver qué hace con Fernández Díaz que el pobre está pasando unos días muy malos, que eso sí que es un problema con su ángel de la guarda de libre por asuntos propios.
La nieta de la mujer —no olvidemos que todo empezaba porque ha ardido una señora muy mayor. Tampoco conviene olvidar que la presencia de una nieta desvela la existencia no lejana de un hijo o una hija— se limitaba a comprarle las velas. Tampoco se manifiesta.
La AECSSA, Asociación de españoles en contra de que las señoras salgan ardiendo, ha puesto una queja formal y está exigiendo responsabilidades a diestro y siniestro, porque si a algo no hay derecho es a que las personas se prendan fuego por un quítame allá esos recibos impagados.
El Papa la tiene a buen seguro en sus oraciones, porque el Papa reza por toda la humanidad, chamuscada o no (se cumplan o no las reglas sobre la custodia de las cenizas: eso es grandeza) y, para el general sosiego, pronto pedirá a los gobiernos del planeta que tengan cuidado con las ancianas que no pueden pagar la luz, que la divina providencia no siempre está al quite.
El “botón rojo” —ese gran avance tecnológico que conecta a las personas mayores con las urgencias y que por un precio más que módico le deja a uno con la tranquilidad de que su madre está atendida aunque no vaya a verla con la frecuencia aconsejable— a lo mejor no lo pudo apretar la mujer, porque va conectado a la línea telefónica e igual también la tenía cortada.
Y ninguno de los actores de esta puta bufonada ha dicho todavía que es que la pobreza mata.
Y fíjese usted: La pobreza mata. Y ¿sabe qué? En su barrio la pobreza también mata.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

domingo, noviembre 13, 2016

No sea antiguo: ¡Involucione!

Pero ¿es que tan seguros estamos de tener razón?
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Manos unidas, hoy.
Debemos ser muchos los que pensamos que todos tenemos derecho a la vida. Pero son más lo que no. ¿Razón? ¡Qué sabe nadie! Los millones de refugiados que se agolpan en las fronteras de Europa no sé lo que piensan, pero en Europa no les dejamos entrar. El que dice que no los quiere ni en pintura, gana las elecciones. El que dice lo contrario, el recatado que proclama que todos tienen derecho a la vida, les cierra la puerta. ¿Qué diferencia en concreto al uno del otro?
Seguro que somos muchos los que pensamos que mujeres y hombres son manifestaciones del género humano en absoluta igualdad. Pero los que opinan lo contrario son más. Porque el que dice abiertamente que se le antoja más bien un objeto de placer masculino o un práctico artilugio doméstico de propulsión animal, gana las elecciones. Y, para ganarlas, también le tienen que votar muchas mujeres, porque son un montón. Por cierto, quien piensa que, en efecto, uno y otro sexo son manifestación de idénticas realidades, mantiene para ellas salarios inferiores, tareas menos relevantes, papeles de menor nivel en todos los órdenes.
Y ¿Latinos y latinas? ¿Gitanos y gitanas? ¿“Moras” y “moros”? —Entrecomillo porque en el lenguaje coloquial habitualmente despectivo, se entiende por moro o mora  algo mucho más amplio que la persona nacida en el Magreb y alcanza a cualquier musulmán—. Somos muchos los que sacamos pecho asegurando que todos tenemos derecho a la vida. Hasta las constituciones proclaman la igualdad de derechos de unas y otros ante la Ley. Pero los que los quieren mejor cuánto más lejos y lo dicen abiertamente durante la campaña electoral ganan las elecciones. Y para eso les tiene que votar también alguien de México, aunque haya prometido el candidato levantar un muro en la frontera, porque también son muchos. Ah, y los que proclamamos aquella igualdad y diseñamos políticas “inclusivas” —me descojono—, le alquilamos la casa mejor a uno de La Puebla de don Rodrigo, porque las familias subsaharianas son muy ruidosas y a saber cómo de limpias.
Se avecina un tiempo raro. Dígame ¿cómo de rojo quiere ser usted hoy? ¿Cuánto de “de izquierdas” se quiere levantar? Es seguro que acostarse, se acostará completamente de izquierdas, pero amigo, cuando se despierte, el monstruo seguirá encima de la almohada. Porque, no se engañe: el monstruo no es Donald Trump. Somos quienes le votaron, quienes no vimos lo que se nos venía encima, los que tanto miedo tenemos al "otro" y al "distinto", quienes vociferamos la igualdad sin que nos ocupe practicarla, los que provocaron la Gran Recesión… La autoría de esta pesadilla global es colectiva.
Ante esta espiral de despropósitos he llegado a sospechar que algún laboratorio de cosmética podría haber incorporado a nuestro champú una encima diabólica que estuviera debilitando el córtex cerebral de la humanidad, pero lo que debe estar pasando es que la peña está hasta los cojones y, entonces, le dice que no veladamente o a las claras a los procesos de paz –España, Colombia—, le dice que sí a la salida de su país de los sitios —Cataluña, Reino Unido—, o pone de jefe del chiringuito a un imbécil —anote aquí usted mismo, sobran referencias—. (Iba a escribir “votan presidente a un necio con pelazo” para incorporar a Puigdemont en la jugada, pero acabo de acordarme de que a este no le ha votado nadie para el cargo y al que votaron tuvo que hacer como que se marchaba para poder seguir estando —cosas de la alta política—).
El riesgo es mínimo: las consecuencias suelen ser ninguna. Luego los mercados ponen a cada uno en su sitio. Además, no hay cuidado: el botón nuclear hace mucho tiempo que no se aprieta. La profunda involución a la que nos enfrentamos en lo cultural, en lo social, parece que importe un carajo. Los pueblos ya no son de izquierdas o derechas: de los negros, de las negras, pensamos todos una cosa escandalosamente parecida.
Y, claro, el dibujo es de mi hermana Maripepa.

domingo, noviembre 06, 2016

De sabios y "todólogos"

Hay que andar atento porque son muy escurridizos. Me refiero, claro está, a los sabios. Los otros abundan.
Los sabios son pocos y no se les nota. Es muy importante estar muy despierto por si te encuentras con uno: no son tantas las ocasiones. Con los todólogos no. A estos se les ve de lejos y es tan frecuente encontrarlos que casi estorban un poco.
En este tiempo que viene, en que veremos rufianes de todos los órdenes —con sus aplaudidores— y tertulianos de todas las cadenas —también con sus aplaudidores— opinando sobre lo más grande; ahora que se ha hecho patente en España la profunda crisis que vive la socialdemocracia y que estamos a punto de vivir las que serán —y las habrá— sus consecuencias, es más importante que nunca ayudarse a hacer criterio por quien realmente lo tenga. Y no es tan sencillo pararse a analizar, con el furor de los ofendidos hirviendo por las esquinas.
Lo sabios parecen personas normales, escuchan, se entiende todo lo que dicen porque hablan con las palabras de la gente, no quieren demostrar nada y están en permanente disposición de aprender, incluso de uno mismo (aunque tan poca cosa tenga que enseñar).
Sospeche de grandilocuencias y exhibiciones dialécticas. Intuya que si alguien tiene la necesidad de demostrar cuánto sabe de todo, puede resultar que no sepa tanto de nada. Y luego es un chasco.
Esta es actitud más propia de todólogos, pequeños seres abyectos habituales en las tertulias televisivas que inundan de palabras la conversación, sea esta de la naturaleza que sea, y de todo saben y de todo

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Un sabio que estaba leyendo un libro.

opinan y de todo dan lecciones. Son fáciles de localizar porque se pisan en las conversaciones y no dicen nada que realmente merezca la pena. Sorprende, cuando la casualidad hace que estén hablado de algo de lo que uno entiende, la cantidad de barbaridades que sueltan por esa boquita.
Algún proverbio (casi seguro oriental) reza: Corrige a un sabio y lo harás más sabio; corrige a un imbécil y lo harás tu enemigo. A mí me lo contó un amigo de Ciudad Real y lo corroboré escuchando una ¿conversación? entre Inda y Marhuenda.
Si uno está delante de un sabio de los de verdad es posible que ni se entere. Sabrá estar en cualquier conversación y no pretenderá encandilar a su auditorio con elevadas formas de lenguaje y expresión. Y ¡tragedia!: habrá perdido la oportunidad de aprender cosas.
Es imprescindible poner la mente a trabajar con espíritu discernidor. Hay que distinguir entre los unos y los otros, gastar muy poco tiempo en escuchar idiotas y buscar el conocimiento allá donde pueda esconderse. Porque está. Y cuando aparece, abrir mucho las orejas, preguntar, absorber, contrastar la opinión que uno mismo tiene sobre las cosas que le importan y luego contarlo: ¡Estuve con un sabio! No le importe reconocer que había uno que sabía más que usted.
Piense que, de todos modos —para bien o para mal—, sus amigos ya saben lo listo que es.

El dibujo es de mi hermana Maripepa.

lunes, octubre 31, 2016

Polvo al polvo (con perdón)

Tal vez usted pensó que la humanidad llevaba muriéndose muchísimo tiempo (la humanidad toda no, para esto tiempo habrá) y que no necesitaba instrucciones sobre cómo proceder con sus difuntos.
Mas no.
Este Papa humilde y bueno (jesuita y argentino por si señas de humildad faltasen, de su bondad sobran datos) ha encargado a la Congregación para la Doctrina de la Fe (antes Santo Oficio y aún un poco antes Santa Inquisición, corporación cuyo expertise en producción de cenizas está fuera de toda duda) un manual de uso de los fieles difuntos que despeja  profundas dudas y corrige atroces prácticas hasta hoy consideradas aceptables para con nuestros seres extintos. Sí. Esto ha pasado.
Y ¡cuánta razón!
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Deudos inconscientes, con pabellón español, privando del Juicio
Final a su ser querido… y por la proa.
Porque, veamos: ¿con qué aspecto quiere llegar usted al valle de Josafat si, lejos de amontonarle en una urnita ad hoc  y depositar esta en lugar sacro, sus deudos lo espolvorean por cualquier parte con la nimia excusa de que aquello era caro? ¿Cómo espera ser llamado al Juicio Final si sus restos andan repartidos en pequeñas porciones que adornan escapularios, camafeos, pastilleros…?  ¿O si el tonto de su sobrino lo envió al espacio cumpliendo esa excéntrica última voluntad que dejó escrita sin intervención de notario o autoridad eclesiástica alguna?
-¡¿Pero dónde se ha metido Gómez?!- bramaría el Gran Juzgador nervioso por la proximidad de la hora del almuerzo y aún sin noticias del buen Gómez.
-Aquí tengo yo dos trocitos que hemos liberado de un reloj de arena- respondería quedo el oficial encargado del expediente.
No. No son formas, no.
Hombre de Dios, pase usted por caja, tenga la bondad. No convierta en polvo lo que del polvo viene (de uno en concreto) y, si lo hace, no lo avente por las esquinas so pretexto de la comunión con la naturaleza, que eso ya es muy viejo y está pasado de moda. No dificulte usted la resurrección de la carne, que en bastante mal estado se encontrará ya para cuando seamos llamados el último día a responder de lo que nos toque.  Contrátele a la abuela una cosa discreta, no hace falta que se gaste mucho, pero déjela en sagrado, ¿qué trabajo le cuesta?
¿No ve que estamos hondamente preocupados por la ordenación de la cosa? ¿No ve que mucho más allá de la dimisión de Pedro Sánchez, la entronización de Mariano Rajoy o la inmensa pobreza de la que mueren en el mundo seis niños por minuto -que eso a quién le importa-, la Santa Madre Iglesia está velando por la salvación de nuestras almas inmortales? ¡No la churrasque!
Ese gesto minúsculo, ese gesto y no otros, garantizará… garantizará… Bueno, no sé qué coño va a garantizar, pero son los dictados de la Santa Madre Iglesia, que en estos tiempos de zozobra está, ya queda meridianamente claro, en lo que tiene que estar.
El dibujo es de mi hermana Maripepa.

sábado, octubre 22, 2016

Aunque me joda

No contaré lo que ya es sabido porque, por sabido, resultaría una obviedad. Diré, por resumir, que nos va mal.
Me refiero, claro, a los socialistas, a los de izquierdas, a los votantes, militantes y deseantes de que la derecha deje de destrozar la convivencia en este país y la economía de los no favorecidos por su gracia.
Sabido lo que sabemos, mi opinión sobre el particular es que lo mejor que puede hacer el PSOE es abstenerse y posibilitar la investidura de un señor al que, por definirlo de una manera global, podríamos calificar de “persona no digna”.
¿Por qué? Porque creo que unas terceras elecciones engordarían enormemente los resultados de este señor no digno y que el partido que lidera gobernaría con más peso en la Cámara, que otra sangría de votos (otra) sumiría al PSOE en una situación económica aún más precaria que la que ya padece, que en el ala de la izquierda de las bancadas del Congreso un nuevo proceso electoral únicamente beneficiaría a Podemos que NO ES el pensamiento de izquierdas en el que modestamente yo milito y porque, honestamente, pienso que no sería bueno que el PSOE abandonase el liderazgo de la izquierda española en favor de Podemos (sin duda fin último de la joven formación).
¿Me convierte esto en un señor de derechas? ¿En un oportunista desalmado que solo piensa en mantener los privilegios de las oligarquías del partido? ¿En un defensor de las puertas giratorias y los aforamientos? ¿Querrá esto decir que comulgo con la vergonzante campaña de PRISA en todo este asunto? ¿Me tendré que quedar sin amiguitos por pensar, como persona de izquierdas, que la supervivencia del PSOE es importante para España y que ponerla en riesgo en unos terceros comicios es una enormidad?
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Un señor de izquierdas. Como yo mismo.
Leo, leo y leo las críticas más descarnadas contra quienes, como yo, piensan que la aritmética parlamentaria no alcanza para un gobierno de izquierdas (salvo apoyado por formaciones que defienden aquello que el PSOE no defiende, como es la separación de Cataluña del Estado) y, por ende, opinan que se debe dejar gobernar al PP y adoptar el modo oposición. Y es un debate que trasciende lo ideológico y alcanza lo estrictamente personal: el insulto directo. ¿No podemos, cada uno, manifestar nuestra opinión responsable y libremente? ¿Debatirla?
El domingo por la mañana se celebrará una reunión del Comité Federal en el mismo sótano que vivió hace un par de semanas una de las jornadas más vergonzantes del socialismo español. De este foro saldrá una posición que, sin duda, dará mucho que hablar. Mi exigencia como persona de izquierdas, como militante, como socialista, es que se produzca un debate limpio, que se diga la verdad, que se opongan las ideas y que se asuma la decisión que democráticamente se adopte. Es el Comité Federal del Partido Socialista Obrero Español. El máximo órgano entre congresos del partido más importante de la izquierda española. Ya vendría bien no tomárselo a broma.
Aunque me joda infinito pensar que el PSOE pueda permitir que gobierne Mariano Rajoy absteniéndose en su investidura, por resumir, creo que es lo que toca. Y que a nadie le quepa la más mínima duda de que esta, la comparta o no, es una posición profundamente de izquierdas.
(El dibujito del señor de izquierdas es de mi hermana Maripepa.)

domingo, octubre 16, 2016

Canapés.

Me sorprendo ahora reconociendo el populismo como una forma más del pensamiento y la práctica política. Populismo versus transversalidad, que tampoco sé bien del todo lo que quiere decir. Y me invade un cansancio infinito. ¿Abandonar el populismo? ¿No hacerlo? ¿Abrazar la transversalidad? ¿Tampoco?
Pablo Iglesias prefiere estar con la gente de la calle y no comiendo canapés el día 12 de
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"Gente de la calle" y militar de alta graduación, con fajín, en modo gala.
octubre. Eso es populismo. (Fernández Díaz no dice eso, pero prefiero ni comentarlo, porque me da vergüenza ajena.)
¡Cielos! –pensé- ¿Seré yo uno de la calle y tendré que pasar con Pablo Iglesias el día de la fiesta nacional? ¿Con lo cansadísimo que es? Lo cierto es que casi me lo plantearía después del espectáculo de la cabra de la Legión disfrazada de Millán Astray en el desfile, desafiando a la inteligencia, o el romance de los “hernandos” bajo el paraguas desafiando igualmente a la inteligencia.
Pero volvamos al populismo: ¿se estarán refiriendo a mí todos estos hablanchines que declaman la expresión “gente de la calle” con el pecho tan henchido como aquellos otros que hablan de la infinitud de los valores patrios?
¿Seré yo, para mi desventura, su patria? ¿La patria de alguien?
Qué fácil les resulta hablar en mi nombre, compadecerse de mí, afirmar con ese tono enorme que su destino en lo universal es luchar por mi felicidad. Qué fácil, incluso, adueñarse en público de lo que pienso y quiero… Hablan de mí como de un todo compacto junto con los de mi clase, de cuyas penurias conocen y cuya suerte se empeñan en querer compartir ¡Nosotros, la gente de la calle! Gritan.
¡Qué antiguos! Creo que prefiero la transversalidad, sea lo que sea, a esta suerte de peronismo 2.0 que veo practicar a unos y a otros tras el advenimiento de la nueva política.
Yo, todo un descamisado, ¿qué tengo que hacer? ¿Me rindo a sus pies salvadores y me voy también yo a tomar canapés con la gente de la calle? ¿Paso de canapés? ¿Paso de patria? ¿Preparo e ingiero canapés de patria? ¡Qué casposo todo!
Me importa un huevo lo que piensen de la patria Pablo Iglesias, Almudena Martínez, Diego Álvarez y Fernández Díaz, en la misma forma en que estoy seguro de que a usted le importa un huevo lo que pienso yo de ella.
¿A vueltas de nuevo con la cosa de la patria? ¿Cada octubre?
¡Hagamos laborable el día de la patria! O ¡de precepto! Y, entre tanto, camarero, otra de chopitos. (De canapés ni hablemos).
Tal como el avieso lector ya habrá advertido, el dibujo es de mi hermana Maripepa.

En valores

Cada vez que escucho hablar de los “valores” se eriza mi piel y un punzante escalofrío me recorre la columna vertebral.
¿Qué se esconde para cada uno detrás de este vocablo cuasi universal? Los valores de la democracia, educar en valores, valores de Occidente… Estos banquillos que modernamente  han adoptado el formato de graderío están llenos de personas que hablan de los valores con lágrimas en los ojos, justo antes de meter su tarjeta black en un cajero automático para sacar 600. Poca broma, son 200 más que la ayuda de la que viven unos cuantos españoles. O justo antes de meterse en un despacho a negociar un desfalco en un  ere o en un contrato público con la inestimable ayuda de un edil de la Púnica educado en valores .
Educado en valores. Los valores en la escuela. Los valores de nuestra sociedad.
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Educando en valores... O no.
Si han pensado educar a mis hijos en valores ¿les importaría preguntarme cuáles son los míos? O ¿es que saben de unos valores universales que, precisamente, coinciden con los suyos y están ustedes decididos a incrustarlos en sus tiernas cabecitas queramos o no? Lo digo porque, hasta la fecha, nos está yendo fatal.
¿Qué valores en concreto estamos asumiendo como convenientes, mientras toleramos escandalosamente las actitudes más deleznables con un guiño de complicidad y, hasta en no pocas ocasiones, con un voto?
¿Por qué tengo la impresión de que los únicos valores que realmente cotizan son los bursátiles, mientras nos siguen intentando convencer de que lo que diferencia a los hombres del resto de los animales que pueblan el Globo es, precisamente, la construcción de nuestra arquitectura de valores? ¡Yo que pensaba que era la capacidad de disfrutar del arte!
La honestidad, la bonhomía, la solidaridad (esa que impediría que millones de sirios…), parecen valores viejos, del siglo XX. ¿Cuáles serán los valores del siglo XXI; de la era de Internet? A lo mejor nos dan una sorpresa e incorporan la comunicación, el conocimiento, el intercambio de las ideas o el valor, este sí universal, de no tocar los cojones al prójimo.
Por favor, ya no me eduquen más. Déjenme con mis valores y mis cosas. Es que a lo mejor no tengo. Y, si los tengo, les aseguro que es muy probable que se parezcan en nada a los suyos.
El dibujo es de mi hermana Maripepa. 

domingo, octubre 02, 2016

Cambio de tercio

He cambiado este blog de La Elipa, del que sigo enamorado perdidamente, por otro en Wordpress que parecía más "profesional" y que parece que es más atractivo y más cómodo para el sufrido lector.

Por esta razón este lo voy abandonando, aunque con pesar, y la actividad de las entradas que voy haciendo va pasando a pensabaporaqui.com que es la dirección del nuevo.

Seguiré subiendo (es roamnticismo) todas las entradas a este, al de toda la vida, pero, por favor, si vas a comentar, a compartir, a reutilizarlas de alguna manera, ve al nuevo.

GRACIAS POR SEGUIR ESTAS REFLEXIONES, y gracias por tus comentarios.

Saludos y eso.

El autor, con todo respeto.

Reza lo que sepas.

Felipe le dice a Sánchez que se tome lo que quiera, que lo tiene todo pagado, pero que cierre por fuera. Sánchez le dice a Susana que no haberle puesto ahí, que total para quitarle luego que hubiera dejado a Madina. Iglesias suspende un viaje, se ríe de medio lado, hace un par de llamadas. Errejón envía un twit. Bescansa otro. Rajoy, nada. Oye: nada. Escuché a Gabilondo decir que es el único animalito de este universo mundo que sin moverse ¡avanza!  El chico este de naranja (ese que parece el hermano responsable de una familia cristiana) sigue con su lobby de autónomos erre que erre saliendo en la tele. Feijoo dice algo así como que si te he visto no me acuerdo. Urkullu, to serio, revalida y hablará con el PSOE (¿con cuál de ellos? ¡Pues con el vasco!). Uno de Logroño afirma en tono de verdad teologal que aquí solo manda el secretario general. No, el Secretario General, que lo dice con mayúsculas, que lo he oído yo. Ferreras con el pactómetro haciendo la suya. Uno alto del PP, que ellos no se meten, que son cosas de otros partidos y que les desean lo mejor;img_0464 y se santigua. Saez de Santamaría Jr. que el Gobierno no comenta. Aute sale del coma. Muy viejito. Muy gastado. Labordeta ya está muerto. Hay más que ya se han muerto. Mejor para ellos. Iceta flirtea con Puigdemont y le pide que ayude al cambio en España (¿Esos eran los de Macià, los de Companys? No, no. Los de Pujol. ¡Ah, coño! ¿Pero esos no se iban? En ello andan, se ve). Se piran diecisiete. Gritos en el sótano de Ferraz. En Génova han dado vacaciones. ¿Otra vez? ¡Otra vez! ¿Y los que se han tirado en caída libre? Esos son los de Pablo Iglesias,  el de verdad, este mayorzón barbudo, no confundir. ¡Madre mía! Sí. Y mía. En La Sexta especial de Al rojo vivo. En la cinco el telediario sigue pareciendo El Caso, no gastes mucho tiempo. En la uno el noticiario no da noticias, ni falta que les hace. Lo que está pasando de verdad no lo sabe nadie. ¿Y los españoles? Viendo Gran hermano. No es una metáfora, me refiero a Gran hermano. ¿Y los militantes? También. ¿De veras? Ya te digo.  Y ¿ahora qué hacemos? Este…  Tú eres de izquierdas, ¿no? Sí. Pues reza lo que sepas.
El dibujo es de mi hermana Maripepa. Y la historia, real.